Especial: Cáncer de mama en México, claroscuros en servicios médicos

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El “Mes de Sensibilización del Cáncer de Mama” se celebra en todo el mundo cada octubre y tiene por objetivo aumentar los esfuerzos encaminados a prevenir y detectar tempranamente esta enfermedad, así como ofrecer tratamientos y cuidados paliativos.

Según lo señalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente en mujeres tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo y su incidencia está en aumento debido a la mayor esperanza de vida, incremento de la urbanización y la adopción de modos de vida occidentales.

En México, la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud (SSa) informó que, durante los primeros ocho meses del año, se registraron 8 mil 141 nuevos casos de cáncer de mama, de los cuales, 98.6 por ciento fueron detectados en mujeres y el resto en varones.

Asimismo, indicó que 6 de cada 10 casos se presentaron en mayores de 50 años de edad, pero el siguiente grupo más afectado es el que se encuentra en edad reproductiva.

Apenas unos días atrás, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) informó que, como parte de los esfuerzos para contener la enfermedad en el país, en 2012 realizaron un millón de mastografías, cifra que se incrementó este 2016 a 1 millón 300 mil y subirá en mil pruebas más para 2017, ya que las Unidades de Medicina Familiar (UMF) tienen por misión realizar este examen a las pacientes de 40 a 60 años de edad para que cuenten con prevención.

Con este tipo de medidas, destacó el instituto, se revirtieron las cifras fatales, pues se pasó de 8 fallecimientos por cada 10 casos, a 8 sobrevivientes por cada 10 pacientes con cáncer de mama pero, ¿qué pasa con aquella  población que aún carece de seguridad social o para la que ésta resulta insuficiente?

Gastos económicos en cáncer de mama, una preocupación que… ¿se puede prevenir?

Según la etapa en que se encuentre la enfermedad, el médico determina los tratamientos a seguir, como radioterapia, quimioterapia y cirugías, los cuales alcanzan costos de miles de pesos, situación que puede afectar gravemente el patrimonio familiar y, sobre todo, podría agudizarse con el recorte presupuestal en salud planteado en el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2017.

Cabe recordar que, por ejemplo, el Instituto Nacional de Cancerología (Incan) será uno de los organismos del sector salud más golpeado por esta medida financiera, pues sus recursos se reducirán 31 por ciento pese a que los casos de cáncer van en aumento.

Si bien este 2016 ya había tenido recorte de 43 millones de pesos dejando su financiamiento en mil 564 millones, para este 2017 se prevé que reciba apenas mil 72 millones de pesos.

Ante un panorama como este surge una pregunta: ¿contratar una póliza de gastos médicos mayores es una opción viable para enfrentar la enfermedad?

Al ser entrevistado sobre el tema, el actuario Eduardo Villegas, director general de HIR Seguros, comentó que las pólizas de gastos médicos mayores tienen una participación de los asegurados, así que son ellos quienes “determinan el gasto destinado a su atención médica”.

Sobre los costos de estos servicios, detalló que las compañías tratan de adelantar gastos, “porque el propio diferencial cambiario genera una tasa de inflación distinta”. De modo que prevén el impacto del aumento del dólar para que la póliza conserve su efectividad y el usuario pueda ser atendido por especialistas:

Cuando vemos el índice de salud y cuidado personal que publica el INEGI y utiliza la Secretaría de Salud, no necesariamente es de este tipo de padecimientos, de esta canasta básica de padecimientos mayores, como implantes, tumores, tratamientos contra el cáncer; estas pólizas de gastos médicos tienen que contemplar que pueden ir subiendo los costos, eso es lo que puede repercutir en el precio de las pólizas, que no se reflejan ya que impactó, sino que se adelantan.

Precisó que las pólizas de gastos médicos mayores son para personas que saben programarse, pues:

A veces no depende de que sean personas con alto ingreso, sino que programan mejor su gasto y en lugar de comprar una pantalla de 8 mil pesos, compran una póliza de gastos médicos cada año. Depende de la idiosincrasia del mexicano saber en qué queremos gastar nuestros ingresos y esto no depende de que sea barato o muy caro.

Explicó que, si bien el costo de los estudios de diagnóstico dependen del tipo de especialistas que intervengan y el equipo médico que se utilice (lo cual está condicionado por la fase de la enfermedad), también influye el hospital donde se trate el paciente, de modo que el costo puede ir desde los 10 mil hasta los 25 mil pesos.

Del mismo modo, el tratamiento y medicamentos necesarios pueden alcanzar los 100 mil pesos o más dependiendo del avance de la enfermedad y si hay recaídas o metástasis, lo que prolonga la terapia y eleva los gastos, motivo por el cual una póliza de este tipo puede resultar beneficiosa en caso de confirmarse el diagnóstico.

No obstante, el entrevistado aclaró que el costo de la póliza (para la que algunas compañías dan facilidades de pago) depende de factores como la edad del contratante del servicio, si el plan es nacional o está limitado, y el monto del deducible, pues entre más alto es más bajo resulta su precio.

Dado que presentar enfermedad como el cáncer de mama es un evento fortuito y, en muchos casos, una condición asintomática, Villegas aseguró que los hombres pueden recibir el mismo tratamiento que las mujeres.

Sobre el tema de la reconstrucción mamaria, pidió que los contratantes de las pólizas se aseguren de que incluyen servicio de cirugía plástica, “para que el usuario no se sienta engañado” en caso contrario.

Al cuestionarlo sobre el crecimiento de los casos de cáncer mama en México, del cual especialistas han señalado que una de cada 8 mujeres experimentará la enfermedad a lo largo de su vida, señaló que hay que seguir las estadísticas, “estaremos haciendo convenios con las redes de hospitales privados, incluso con la Secretaría de Salud se hacen, para atender este mal que puede ser nacional”.

Mientras tanto, explicó que, para brindar atención de especialistas y contener costos, “se hacen proyecciones de gastos, llegamos a un acuerdo comercial para pagar el servicio”, de tal forma que estos “no necesariamente se reflejan en el aumento de la póliza cada año”.

Al plantearle la insatisfacción de ciertos sectores de la población por las reiteradas campañas de prevención de cáncer de mama mientras resulta difícil acceder a atención médica cuando el mal ya ha sido diagnosticado, el actuario señaló que, aunque contratar una póliza también es parte de la prevención, es una “situación que no nos podemos quitar”, de modo que pagar una póliza de 5 mil u 8 mil pesos puede permitir el acceso a los tratamientos necesarios y solventar sus elevados costos.

Imagen: Bigstock