Aunque un control real de la actual pandemia todavía luce lejano, al menos parece que lo peor ya pasó. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha llegado a una “meseta” con respecto a los nuevos contagios. Mientras que por otra parte, no se puede ignorar que existe un riesgo latente a sufrir de nuevos rebrotes en cualquier momento. En tanto que todavía hay muchas dudas que faltan por resolver, como el hecho de que algunas personas desarrollan Covid-19 grave y otras no.

Inclusive un reciente estudio ha llegado a la conclusión de que los trabajadores de la salud tienen un riesgo hasta siete veces mayor a desarrollar una etapa grave de la Covid-19 en comparación con el resto de la población.

En ese sentido, un fenómeno que se ha visto durante los últimos meses es que han cambiado los grupos de riesgo. Antes los que tenían mayor riesgo eran los adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. En cambio ahora se han vuelto comunes los contagios entre los adultos jóvenes.

Una de las explicaciones que se ha dado es que la responsable es la vacuna. En estos momentos prácticamente todas las personas de la tercera edad ya cuentan con la inmunización completa. Gracias a eso se mantienen protegidas contra hospitalizaciones y Covid-19 grave. No significa que ya no estén en riesgo pero al menos su riesgo es mínimo.

Ante el actual panorama, personal médico del Hospital Universitario Ramón y Cajal y del Grupo de Enfermedades Multisistémicas del Instituto Ramón y Cajal de Investigación Sanitaria (Irycis) encabezan un novedoso proyecto. Consiste en desarrollar y validar una nueva calculadora digital para predecir el riesgo de Covid-19 grave o enfermedad crítica en un paciente.

El trabajo se denomina Priority y la investigación fue publicada en la revista especializada Clinical Microbiology and Infection.

De acuerdo con lo que se puede leer, la calculadora de riesgo utiliza nueve variables clínicas. Las que son tomadas en cuenta para identificar las probabilidades de adquirir una fase de gravedad de la enfermedad son las siguientes:

  1. Edad.
  2. Dependencia.
  3. Enfermedad cardiovascular.
  4. Enfermedad renal crónica.
  5. Disnea.
  6. Taquipnea.
  7. Confusión.
  8. Presión arterial sistólica.
  9. Saturación ≤ 93% basal o requerimiento de oxígeno suplementario previo a la evaluación.

Para su elaboración se analizaron datos de 10 mil 433 pacientes que fueron hospitalizados en 132 centros de España entre el 23 de marzo y el 21 de mayo de 2020. Para el desarrollo del modelo se seleccionaron siete mil 850 pacientes ingresados en hospitales, con una edad media de 65.8 años. De los incluidos en este cohorte de desarrollo, el 25.1 por ciento tuvo Covid-19 grave, 8.3 por ciento ingresaron en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y 20.4 por ciento fallecieron.