Desde el primer momento que se detectó la enfermedad que ha causado la pandemia más grave del último siglo hubo varias advertencias. Una de las principales fue el riesgo inminente de su virus causante a mutar. Por lo tanto, aunque ya se cuenta con varias vacunas disponibles no significa que el problema haya sido resuelto. De hecho, la clasificación con las variantes del SARS-CoV-2 más peligrosas se actualiza de manera constante por el mismo motivo.

Con esto en mente, desde hace poco más de año y medio el patógeno ha sufrido múltiples variaciones. La mayoría no generan cambios significativos y no representan un riesgo a las opciones actuales de inmunización. Aunque hay otras que sí representan un peligro porque son más infecciosas y pueden disminuir la eficacia de las inmunizaciones.

¿Qué es una variante del virus?

Ante lo anterior, de manera constante se realizan análisis e investigaciones para identificar cualquier tipo de cambio que se pueda presentar. Eso también es de utilidad para las inmunizaciones que apenas están en desarrollo. El objetivo es volverlas lo más eficientes posibles contra esta nueva enfermedad.

Por su parte, uno de los aspectos en los que se debe poner más atención es en las variantes del virus SARS-CoV-2. Su definición más simple es que se trata de un conjunto de mutaciones que lo vuelven diferente al original. Además, para considerarse dentro de este rubro debe causar un impacto en la salud pública: mayor transmisibilidad, cambios en la respuesta inmune y otros.

Desde hace unos meses la Organización Mundial de la Salud (OMS) tomó la decisión de establecer una clasificación de riesgo. A la fecha está conformada por dos rubros en donde se han colocado las variantes del SARS-CoV-2 más peligrosas.

En ese sentido, aunque en un inicio se nombró a las variantes por su denominación científica o país donde aparecieron por primera vez después se hizo un cambio. Para evitar malos entendidos o confusiones fueron rebautizadas con las letras del alfabeto griego.

Nueva actualización

Apenas hace unos días la OMS hizo una actualización a su clasificación de riesgo. La responsable fue la Variante Ómicron que primero fue detectada en Sudáfrica y ahora se ha extendido a países de Europa, Asia y América. La principal advertencia que se ha hecho es que tiene más de 30 mutaciones y se teme que pueda disminuir de forma drástica la eficacia de las vacunas. Hasta ahora es una suposición porque todavía no se obtienen los resultados de las investigaciones.

Por lo pronto, ya fue colocada dentro de las Variantes de Preocupación. En esta sección también se encuentran las mutaciones Alpha, Beta, Gamma y Delta. Son las que han demostrado ser más infecciosas y transmisibles.

variantes del SARS-CoV-2 más peligrosas

Ahora bien, en una segunda sección se encuentran las Variantes de Interés. La lista está conformada por Lambda y Mu porque presentan cambios en el genoma que, según se ha demostrado o se prevé, afectan a características del virus como su transmisibilidad, la gravedad de la enfermedad que causa y su capacidad para escapar a la acción del sistema inmunitario, ser detectado por medios diagnósticos o ser atacado por medicamentos.

Además, según se ha comprobado, dan lugar a una transmisión significativa en medio extrahospitalario o causan varios conglomerados de COVID-19 en distintos países, con una prevalencia relativa creciente y ocasionando números cada vez mayores de casos con el tiempo, o bien que presentan, aparentemente, otras características que indiquen que pueden entrañar un nuevo riesgo para la salud pública mundial.

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