Indudablemente, hombres y mujeres no son iguales. A escala genética, celular, bioquímica y fisiológica, hay notables diferencias entre los géneros. Por años, estas distinciones se trasladaron al ámbito social, lo que generó una importante brecha entre ambas poblaciones. Si bien se intenta cerrarla, todavía existen costumbres, actitudes y tendencias que fomentan esta división.

Un estudio en The Lancet denuncia que la brecha de género en medicina es todavía significativa. De acuerdo con los investigadores, no solo se menosprecia a las mujeres en carreras médicas. Además, múltiples expertos clínicos olvidan incluir en sus análisis a las pacientes femeninas. Como resultado se desconocen los efectos en la salud femenina de varias terapias, fármacos y eventos.

Ciencia, medicina y salud global, desfavorables a las mujeres

Para el estudio, se analizó la diversidad de género en varias publicaciones médicas y científicas. Encontraron que no solo las profesionales de la salud se encuentran en desventaja frente a sus colegas masculinos. Casi el 75 por ciento de los resultados clínicos no se molestan en contrastar resultados entre mujeres y hombres. En entrevista con Reuters, la editora ejecutiva de The Lancet, Jocalyn Clark, expresó consternación ante estas tendencias en el sector.

La evidencia es clara. Las mujeres sufren de una desventaja en la ciencia, la medicina y la salud global. La equidad de género no solo es una cuestión de justicia y derechos. También es crucial para producir la mejor investigación. Y así, poder dar la atención más eficaz a los y las pacientes.

En muchos países, afirma el estudio, las mujeres aún ganan menos que los hombres. Además, las profesionales de la salud enfrentan barreras para llegar a puestos directivos. Asimismo, se notaron importantes sesgos de género al momento de asignar recursos académicos. Al evaluar las habilidades del investigador, y no el proyecto, se suele rechazar a las aspirantes femeninas.

Vincent Lariviere, autor líder de la investigación, reafirmó los peligros de esta práctica. Apuntó que la baja representación de las mujeres en las pruebas clínicas termina por herir el sistema de salud. Recordó que, solo entre 1997 y 2001, 8 de 10 drogas retiradas del mercado estadounidense tenían efectos más graves en pacientes femeninas. Notó que, en estudios liderados por profesionales médicas, se tiene mejor representación de género.

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