El deterioro cognitivo se puede definir como el declive de las funciones cognitivas, bien sea por las alteraciones atribuibles al proceso fisiológico del envejecimiento o bien por otros factores. Esto significa que cuando avanza la edad, todos los tipos de memoria (a corto, medio y largo plazo) deben permanecer con pocos cambios con respecto al adulto joven, a excepción de la memoria inmediata, la cual es la que más se resiente con el envejecimiento. El vocabulario, la capacidad verbal, la comprensión y las capacidades de manejo se mantienen casi intactos con la edad.

Eso sí, se puede encontrar cierta lentitud en el procesamiento de todas las áreas cognitivas, sin que esto suponga una disminución de las mismas ya que se puede esperar que la respuesta final se encuentre intacta, aunque algo más lenta. Es por eso por lo que la pérdida de memoria y las habilidades es lo que caracteriza los procesos de deterioro cognitivo.

Se han analizado los datos de 1.787 adultos mayores para este estudio sobre el deterioro cognitivo

Ahora, se ha podido conocer que las modificaciones en las dietas que incluyen más queso y vino pueden ayudar a reducir el deterioro cognitivo, algo que ha determinado un estudio encabezado por Auriel Willette, profesora de asistencia en Ciencias de los alimentos y Nutrición Humana en Iowa. Se trata del primer estudio que conecta alimentos con la agudeza cognitiva en el futuro.

Para el estudio, el equipo analizó datos recopilatorios de 1.787 adultos mayores (de 46 a 77 años al finalizar el estudio) en Reino Unido a través del UK Bibank, una base de datos biomédica a gran escala y un recurso de investigación que contiene una gran cantidad de información genética y de salud de medio millón de personas.

Los participantes del estudio completaron una prueba de inteligencia fluida (FIT) como parte del cuestionario de pantalla táctil al inicio (complicado entre 2006 y 2010) y luego en dos evaluaciones de seguimiento. En análisis de FIT proporciona una instantánea en el tiempo de la capacidad de un individuo para “pensar sobre la marcha”.

El vino tinto se relaciona con mejoras en la función cognitiva

Asimismo, los participantes respondieron sobre su consumo de alimentos y alcohol al inicio del estudio y mediante dos evaluaciones de seguimiento. Además, el cuestionario de frecuencia alimentaria le preguntó sobre su ingesta de frutas secas, frutas frescas, verduras crudas y ensaladas, pescado azul y magra, verduras cocidas, carne procesada, cordero, ternera, aves, queso, pan, cereales, café, té, cerveza, vino tinto y vino blanca, sidra, cava y licor.

Algunas de las conclusiones a las que se llegaron con este estudio sobre deterioro cognitivo fueron las siguientes:

  • El consumo diario de alcohol, particularmente vino tinto, se relacionó con mejoras en la función cognitiva.
  • El queso demostró ser el alimento más protector contra los problemas cognitivos relacionados con la edad, incluso en etapas avanzadas de la vida.
  • El consumo excesivo de sal es malo, pero solo las personas que ya están riesgo de contraer Alzhéimer pueden necesitar vigilancia en su consumo.
  • Se demostró que el consumo semanal de cordero, pero no de otras carnes rojas, mejora la destreza cognitiva a largo plazo.