Según un nuevo estudio realizado en Estados Unidos, se ha demostrado que los campus universitarios corren el riesgo de convertirse en superpropagadores de COVID19 para toda su área de influencia, demostrando así el peligro de las dos primeras semanas de clase en particular.

Este estudio ha analizado los 30 campus de todo Estados Unidos con la mayor cantidad de casos reportados y es que los expertos vieron que más de la mitad de las instituciones tenían picos que estaban muy por encima de 1.000 casos de Coronavirus por cada 100 mil personas dentro de las dos primeras semanas de clase.

Se estudiaron 30 campus universitarios para observar la propagación de COVID19

Incluso en algunas universidades, 1 de cada 5 estudiantes había sido infectado con el virus al final del semestre de otoño. Cuatro tenían más de 5 mil casos. En 17 de los campus monitorizados, un nuevo modelo de ordenador desarrollado por científicos de la Universidad de Stanford (en Estados Unidos) muestra brotes traducidos directamente en picos de infección dentro de sus condados de origen.

Según ha explicado Hannah Lu, autora principal del estudio, “los responsables políticos suelen utilizar una incidencia de 50 casos de COVID19 por cada 100 mil personas a la semana como umbral para los países, estados o regiones de alto riesgo. Las 30 instituciones de nuestro estudio superaron este valor. El número de estudiantes que se infectaron solo durante el otoño es más del doble del promedio nacional desde el comienzo del brote de 5,3 por ciento, con 17.3 millones de casos reportados en una población de 328,2 millones”.

La investigación ha sido publicada en la revista “Computer Methods in Biomechanics and Biomedical Engineering”, y ha servido para mostrar que el manejo estricto de los brotes puede reducir los picos en unas dos semanas. Los miembros del equipo de investigación, para ello, utilizaron un modelo avanzado, que evalúa la epidemiología en tiempo real del brote de COVID19 utilizando un modelo SEIR (susceptible, expuesto, infeccioso y recuperado) para trazar así un mapa de cómo se propagó la enfermedad en los campus.

También se piensa que los niños son super contagiadores

Los investigadores sacaron informes de casos de COVID19 de 30 tableros universitarios disponibles públicamente en todo Estados Unidos durante el otoño de 2020. Estas instituciones estaban teniendo clases presenciales, “on line” o un híbrido de ambos. Seleccionaron universidades para las que se informaba diariamente el número de casos y el número total de casos acumulados superaba los 100. Durante esta franja de tiempo, el número de casos en todo el país había caído por debajo de 50 mil al día.

Pero, desde el inicio de la pandemia, si hay un grupo de edad que se ha supuesto como superpropagador es el de los niños aunque es cierto que han pasado por varias etapas. Al inicio de la pandemia, los gobiernos optaron por la suspensión de clases ante el temor de que los niños ejercieses como grandes elementos de propagación, al sufrir, en la mayoría de ocasiona, la enfermedad de forma asintomática o leve.

Pero para desmitificar esto surgieron estudios como el de National Geographic, centrado en cómo los niños contribuyen a la propagación del virus y que analizó a más de 40 mil personas para determinar que los niños menores de 15 años tenían, aproximadamente, la mitad de probabilidad que los adultos de transmitir el virus a otras personas. Es más, la gran mayoría de las transmisiones a niños proceden de adultos.