Desde el 2015 empezó la iniciativa del nuevo etiquetado de alimentos en México. Consiste en octágonos negros que se colocan en el empaque de los productos con altos niveles de azúcares, grasas, calorias, sodio y similares. Su implementación ha sido gradual pero después de una década ya se pueden ver los resultados obtenidos en materia de salud.
Es importante recordar que antes se utilizaba el sistema de Guías Diarias de Alimentación (GDA), el cual mostraba porcentajes de calorías, grasas saturadas, otras grasas, azúcares totales y sodio en la parte inferior del empaque. Esta estrategia fue criticada por diversas organizaciones sanitarias debido a su complejidad matemática para la población general.
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El etiquetado de alimentos es de utilidad para las personas con enfermedades crónicas
De regreso al presente, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) asegura que el 80.9 por ciento de las y los adultos mexicanos con enfermedades crónicas considera muy importante el etiquetado frontal de advertencia al comprar alimentos.
Todo se basa en los resultados del artículo Perceived importance of warning labels among Mexican adults with non-communicable diseases, realizado por investigadoras e investigadores del Centro de Investigación en Nutrición y Salud (CINyS) del INSP. El trabajo asegura que esta medida se ha consolidado en el país como un factor relevante en las decisiones de compra de alimentos industrializados.
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¿Cuáles son los sellos de advertencia con mejores resultados?
Este estudio, que analizó datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2021, revela que dentro de los sellos actuales hubo tres que tuvieron mayor relevancia.
- “Exceso de azúcares” (35.4%).
- “Exceso de grasas saturadas” (14.8%).
- “Exceso de calorías” (14.6%).
Las y los investigadores destacan que la priorización de los sellos no es aleatoria, sino que está vinculada a las condiciones de salud de las personas.
Como ejemplo de lo anterior, las personas adultas que viven con diabetes mellitus tipo 2 mostraron una mayor probabilidad de considerar el sello de “Exceso de azúcares” como el más importante. Sin embargo, a pesar del claro riesgo que representa el alto consumo de sodio para la hipertensión, no se observaron diferencias significativas en la valoración del sello “Exceso de sodio” entre personas con hipertensión arterial diagnosticada.
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Promover entornos alimentarios más saludables
El estudio sostiene que el etiquetado frontal de advertencia es una política pública útil para promover entornos alimentarios más saludables y contribuir a la prevención y control de las enfermedades crónicas no transmisibles.
Por último, el estudio resalta que además del etiquetado de alimentos es importante continuar con estrategias de comunicación complementarias que ayuden a cerrar las brechas de percepción de riesgo, especialmente respecto al sodio, con el fin de maximizar el impacto de esta herramienta.
