¿Evitar enfermedades con el color de los alimentos?

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Evitar enfermedades, se ha convertido en una necesidad generacional, ya que el sedentarismo, los malos hábitos alimenticios, la contaminación y el consumo de alcohol, han llevado a implantar padecimientos que se podrían evitar. Por tanto, elegir una alimentación saludable con ingredientes llenos de color; derivados de la naturaleza, puede ser el primer paso para fortalecer el sistema inmunológico y minimizar los riesgos de enfrentar una salud deteriora.

Actualmente, la diabetes, el cáncer, las cardiopatías, el sobrepeso y la hipertensión, son patologías que llegan a incapacitar. Sin embargo, muchos estudios han demostrado que llevar una dieta rica en vitaminas, minerales, antioxidantes, fotoquímicos y fibra, ayudan no solo a mantener el peso ideal, sino también a disminuir el riesgo de  desarrollar estas y otras enfermedades. (Folch, 2017)

La comida saludable está llena de color

La riqueza natural que disfrutan los habitantes de Latinoamérica permite encontrar diferentes elementos que enriquecen un platillo, aportando color y sabor. Como las frutas y verduras que son bajos en grasa; ricos en antioxidantes y contienen un alto porcentaje de fibra, protegiendo el sistema inmune, para estar alejados de muchas de las enfermedades o poder salir victoriosos en caso de una convalecencia.

El color rojo. En frutas y verduras; como los tomates, las cerezas, los pimientos rojos, las uvas rojas y el ruibarbo, son ricos en licopeno, que neutraliza los radicales libres, convirtiéndose en un gran aliado contra el envejecimiento prematuro. De la misma manera, previene cardiopatías, manteniendo en equilibrio los niveles de colesterol malo LDL. También, disminuyen la posibilidad de desarrollar otras patologías, como diferentes tipos de cáncer, arteriosclerosis, cataratas y asma.

EL color anaranjado. Se encuentra en frutas y verduras como la zanahoria, mango y calabaza, con un aporte importante de beta carotenos, que se transforma en el organismo en vitamina A. Fortaleciendo el sistema inmune y estimulando la función de los glóbulos blancos para combatir infecciones. De la misma forma estos nutrientes fortalecen el sistema óseo y vigorizan el corazón, disminuyen las posibilidades de padecer problemas cardiacos.

El color amarillo-naranja. Presente en las naranjas, mandarinas, limones, limas, papaya, melocotón y calabacín, aportan vitamina C y flavonoides, que protegen el sistema cardiovascular y las funciones cerebrales. Desintoxica el organismo de sustancias tóxicas, ayuda a corregir los procesos inflamatorios y nutre las células previniendo enfermedades neurodegenerativas como el mal de Alzhéimer y el Parkinson.

El color verde. Digno representante de la naturaleza. Nos ofrece una fuente importante de ácido fólico; en las espinacas, acelga, col, brócoli, cebolla y esparrago, para construir células saludables de luteína, con el fin de barrer sustancias cancerígenas y exceso de hormonas. Además, para las mujeres en gestación son indispensables, porque ayudan a disminuir el riesgo de que él bebe padezca de anencefalia y espina bípeda.

El color azul-morado. Los arándanos, berenjenas, uvas y ciruelas, le aportan al organismo antocianinas, fenólicos y bioflavonoides, que actúan como antioxidantes, que retardan el envejecimiento y ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares. Así mismo, este tipo de sustancias cumplen una función de limpieza combatiendo los virus y bacterias que atacan nuestro cuerpo.

Mezclar colores y sabores hará que comer sea todo un placer; al tiempo que le damos a nuestro cuerpo los nutrientes, vitaminas, minerales y oligoelementos necesarios para conservar la salud.