La Medicina es una profesión bastante compleja que requiere de años de preparación. Inclusive una vez egresado de la universidad siempre existen lecciones que se deben tomar porque nunca se termina de aprender. Todos los días aparecen nuevos aspectos que es necesario conocer, además de reafirmar todo lo visto con anterioridad. Además se debe tomar en cuenta que cada paciente tiene características propias que lo vuelven distinto a todos los demás.

Por su parte, el estar en contacto directo con los pacientes implica una enorme responsabilidad. Siempre se requiere de una revisión a fondo para ofrecer un servicio integral a cada uno. En primer lugar es la base de una relación a largo plazo, pero lo más importante es que su propio bienestar está en juego y tú no le puedes fallar a quienes confían en ti. De no cumplir con lo anterior se pueden presentar consecuencias de diversas magnitudes.

Precisamente el anterior contexto sirve para mostrar lo que sucedió en un hospital en Gales. De acuerdo con el periódico Daily Mail, todo se remonta al 2013 cuando la enfermera Catherine Jones, que entonces tenía 28 años, comenzó a presentar molestias y dolores en su abdomen que comenzaron a aumentar en intensidad.

Errores que cuestan la vida

Debido a que la joven laboraba en el Hospital Wrexham Maelor, solicitó apoyo a sus propios compañeros para identificar el origen de sus molestias. Después de una revisión detallada se le notificó que se trataba de un quiste de ovario benigno pero sus compañeros de trabajo le indicaron que con un tratamiento era suficiente para su recuperación. Visto en retrospectiva, se cometió el primer error de este caso.

Aunque en un principio todo regresó a la normalidad, en 2016 la misma enfermera volvió a tener los mismos dolores y molestias. En esta ocasión tuvo que ser ingresada de urgencia en el hospital y ahí se le notificó que el problema era un cáncer de ovario, por lo que se procedió a una histerectomía.

Al final se le dijo a la enfermera que la intervención había sido exitosa y estaba libre de cáncer. Aunque en realidad no fue así y ahí se generó el segundo error que al final sería mortal. Pocas semanas después la joven falleció a consecuencia del cáncer.

Por la extrañeza de lo ocurrido, el esposo de la joven se ha dedicado a reunir toda la evidencia que ha podido para mostrar que el fallecimiento se pudo evitar con una adecuada atención médica. Desde entonces se ha generado una intensa disputa con el Hospital Wrexham Maelor que se ha prolongado por años.

Finalmente, después de un largo proceso penal se llegó a la conclusión de que el nosocomio es el responsable de la muerte de la enfermera. En dos ocasiones se realizaron diagnósticos erróneos que al final fueron factor para la evolución del cáncer que derivó en el deceso.