Aunque el objetivo principal de innovar en salud se mantiene, cada vez más farmacéuticas se han vuelto sustentables. La transformación ha sido complicada porque los modelos de producción tradicionales conllevaban un alto costo energético, un consumo intensivo de recursos hídricos y una generación considerable de residuos químicos. Aunque debido a la urgencia climática mundial y la evolución de las exigencias regulatorias, los principales laboratorios están redefiniendo sus procesos mediante una visión integral de sostenibilidad.
Con lo anterior en mente, la manufactura farmacéutica ha dejado de entenderse únicamente como una línea de producción. Actualmente representa un sistema integral en el que convergen tecnología, talento especializado, gestión de riesgos, trazabilidad y controles rigurosos para asegurar que cada medicamento mantenga las condiciones de identidad, pureza, seguridad, eficacia y calidad requeridas para su uso.
Farmacéuticas sustentables, de la molécula al empaque
En el caso de México, las Buenas Prácticas de Fabricación están reguladas por la NOM-059-SSA1-2015 que establece los requisitos que deben cumplir los procesos involucrados en la fabricación de medicamentos. Estos lineamientos buscan asegurar que los productos conserven las características necesarias de calidad, seguridad y eficacia antes de llegar a los pacientes.
La calidad ya no se limita a verificar el producto una vez concluida su fabricación. Se construye desde la selección y recepción de las materias primas, el diseño y la validación de los procesos, la capacitación de los colaboradores y el mantenimiento de las instalaciones, hasta el acondicionamiento, almacenamiento, documentación y distribución de cada medicamento.
El cambio más profundo ocurre en la base misma de la producción: la adopción de la denominada química verde. Mediante la optimización de síntesis orgánicas, el reemplazo de solventes tóxicos por alternativas biodegradables y la implementación de procesos biocatalíticos, los centros de investigación logran reducir drásticamente los subproductos nocivos. Esta reingeniería operativa no solo minimiza el impacto ambiental, sino que mejora el rendimiento de las materias primas y reduce los riesgos en las plantas de manufactura.
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¿Cómo se adopta la sostenibilidad en la industria farmacéutica mexicana?
Como ejemplo de lo anterior, la farmacéutica mexicana Medix afirma que esta transformación ha implicado evolucionar constantemente sus procesos y fortalecer una cultura organizacional basada en el aprendizaje, la innovación y la mejora continua.
“La calidad de un medicamento no se define únicamente al final de la línea de producción, sino que se construye a lo largo de cada etapa, desde la investigación y el desarrollo hasta la manufactura, la evaluación regulatoria y la distribución. La transparencia y la trazabilidad de estos procesos son esenciales para demostrar su seguridad y calidad, así como para generar confianza entre pacientes”, señaló Adrián Chimal, Director Técnico Corporativo de Medix.
Antes de llegar a las manos de un paciente, un medicamento atraviesa un amplio recorrido que incluye investigación, desarrollo, pruebas de calidad, manufactura, almacenamiento y distribución. La coordinación entre estas etapas permite mantener la consistencia de los procesos, documentar cada decisión y comprobar que el producto cumple con los requisitos establecidos para su uso.
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Reconocimientos que obtienen las farmacéuticas sustentables
Como resultado de estas acciones, la compañía cuenta con un Certificado de Cumplimiento Ambiental emitido por la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México. Además actualmente el 80% de los residuos generados por Medix fue destinado a procesos de aprovechamiento, entre ellos reciclaje, compostaje, reúso y otras alternativas que permiten reducir la cantidad de materiales enviados a disposición final.
De esta manera, la mejora continua trasciende la eficiencia productiva y se convierte en una visión integral que incorpora calidad, innovación, desarrollo del talento y responsabilidad ambiental. Para Medix, mantener esta evolución será esencial para fortalecer la manufactura farmacéutica nacional y continuar desarrollando soluciones que contribuyan a mejorar la calidad de vida de las personas.
Lejos de ser una tendencia pasajera o un ejercicio de reputación corporativa, la sustentabilidad se ha consolidado como un pilar fundamental de viabilidad financiera y cumplimiento ESG. La integración de tecnologías limpias en la industria médica demuestra que proteger la salud humana no es una meta aislada, sino un compromiso inseparable de la preservación del entorno global.
