FDA cambiará guías para considerar “saludables” a alimentos

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La última actualización de las directrices proporcionadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos para determinar si un alimento es “saludable” data de 1994, año en que la definición se centró en la búsqueda de lípidos y excluyó otros elementos importantes como azúcares y carbohidratos, motivo por el cual se plantea la necesidad de modificarlas.

La importancia de estas guías radica en que son empleadas en numerosos países del continente americano para establecer planes nutricionales y de salud pública; sin embargo, dichas directrices incluyen, por ejemplo, el total de grasas sin discriminar entre “buenas” y “malas”, los niveles de sal, colesterol, fibra y nutrientes beneficiosos, como hierro.

Así, según los estándares actuales, cereales integrales con pasas podrían considerarse una opción más saludable que un aguacate, el cual aporta grasa monoinsaturada.

Para algunos especialistas, el hecho de que en la década de 1990 se responsabilizara a las grasas del aumento de enfermedad cardíaca y obesidad ocasionó el incremento del consumo de azúcares, las cuales se usaron para mejorar el sabor de los alimentos en lugar de los lípidos, lo que podría explicar el aumento de casos de síndrome metabólico.

La FDA ha declarado ante el Wall Street Journal que es momento de evaluar las regulaciones sobre el contenido nutricional de los alimentos, incluyendo el término “saludable”, aunque el proceso podría durar años y dependería de la participación del público. No obstante, de aprobarse un proyecto de ley que está en el Congreso de EE. UU., la administración deberá convertir este tema en prioridad.

Mientras tanto, Sharon Zarabi, nutricionista del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York, tiene algunas recomendaciones al respecto, como “comer de forma limpia y simple”, alimentarse con productos de “un solo ingrediente que no estén mezclados con azúcar, ni realzados con ingredientes que no podemos pronunciar”, así como consumir alimentos que “vengan de cerca de la Tierra”, como frutas y verduras.