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La manipulación genética con fines terapéuticos es aplaudible por buscar el patrimonio genético de un individuo con el fin de que en el futuro viva de forma saludable. Desde una visión científica implica la posibilidad de evitar y controlar enfermedades hasta hoy incurables, aunque tal vez prevenibles.

Por primera vez en la historia de la humanidad un cambio en un gen hecho por el hombre se pasará a toda la descendencia, creando personas con capacidades distintas. “Es el inicio de modificar la especie humana”.  El problema está, en que no se hizo para curar una enfermedad, estos embriones estaban sanos y fueron modificados. Con la modificación genética de estos embriones supuestamente se ha logrado eliminar el gen CCR5 para evitar que hermanas gemelas nacieran con el virus del VIH del que es portador su padre.  El creador de semejante idea Jiankui He, explicó que las niñas estarán protegidas contra la viruela y el cólera.  Si el anuncio es cierto, lo que han logrado los investigadores chinos es generar personas con un gen inactivado, que permite la entrada a los linfocitos del VIH, por lo que son virtualmente inmunes al virus del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

En la actualidad, gracias a la tecnología del ADN recombinante, se clonan los genes de ciertas proteínas humanas en microorganismos adecuados para su fabricación comercial. Citamos ejemplos de la modificación genética para mejorar la calidad de la salud, uno de estos, es la producción de insulina que se obtiene a partir de la levadura Sacharomices cerevisae, en la cual se clona el gen de la insulina humana. También para la obtención de vacunas recombinantes. Muchas vacunas, como la de la hepatitis B, se obtienen actualmente por Ingeniería Genética.  Una leucemia nucleoide, cuya cura total está determinada por el reemplazo de las células sanguíneas germinales cancerosas, por otras sanas proporcionadas por el trasplante de médula de una persona compatible; es decir un clon. La madre podría tener un nuevo hijo clonado a partir de una célula adulta suya y este hermano pequeño podría curar al mayor (enfermo).

La clonación también podría satisfacer el deseo de tener hijos en parejas homosexuales o en personas solteras, ya sean masculinos o femeninos.

A nivel mundial, existen algunos anuncios de intentos de clonación humana, aunque todavía no se ha comprobado el nacimiento de tales clones. Desde un punto de vista bioético, la clonación enfrenta y se opone a dos realidades muy ligadas a la condición humana que afectan a su dignidad: el patrimonio genético del individuo y la procreación sexuada como forma humana natural de generación de nuevos seres humanos. Registrada en la Declaración Universal de Derechos humanos sobre el Genoma Humano ante la UNESCO en su Artículo 11, establece: “(…) no deben permitirse las prácticas que sean contrarias a la dignidad humana como la clonación con fines de reproducción de seres humanos”. La manipulación genética es la modificación de los caracteres naturales del patrimonio genético y se puede aplicar tanto para la cura de las enfermedades como para la modificación de rasgos como la personalidad, la inteligencia, el carácter y la fortaleza, del individuo. La clonación brinda la posibilidad de obtener genéticamente un individuo idéntico a otro, pudiendo esta llegar a ser la estrategia más elaborada en contra de la vida.[1]  

[1] (Servando, 2012)  

 

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