La obesidad en el mundo no es un tema nuevo porque ha existido desde los inicios de la historia. Aunque es una realidad que a partir del Siglo XX se convirtió en un problema de salud pública internacional. Algo que llama la atención es que afecta a todos los países por igual, tanto a los más avanzados como a los subdesarrollados.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) casi 900 millones de adultos tenían obesidad en el 2022, una condición clasificada como una enfermedad crónica y recurrente que surge de interacciones complejas. Incluye desde la genética, la neurobiología, los hábitos alimentarios y el medio ambiente.
La obesidad aumenta el riesgo de graves problemas de salud documentados: diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, ciertos tipos de cáncer y muerte prematura.
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Avance de la obesidad en el mundo
Con lo anterior en mente, Statista publicó una investigación basada en las últimas estimaciones comparables de la OMS y el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud, para conocer el avance de la obesidad en el mundo durante las últimas tres décadas.
El trabajo compara la proporción estimada de adultos con obesidad en 1992 y 2022 en 10 países seleccionados, así como los fallecimientos atribuibles al exceso de masa corporal por cada 100,000 personas en 2023.
En general, los datos apuntan a una crisis que se está extendiendo prácticamente en todas las regiones del planeta, mientras que las consecuencias para la salud varían considerablemente.
Por una parte, Estados Unidos registra una de las tasas más altas a nivel global porque la duplicó durante los últimos 30 años. Con esto, pasó de alrededor del 20 por ciento en 1992 a más del 40 por ciento en 2022, junto con 56 muertes por cada 100,000 personas en 2023.
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Panorama actual en México
Mientras que después se encuentran Arabia Saudita y México con aumentos igualmente pronunciados (hasta 41 y 36 por ciento, respectivamente) y algunas de las cargas de mortalidad más altas en el conjunto de datos (171 y 90 muertes por cada 100,000, respectivamente), lo que subraya la magnitud del desafío en esos países.
En toda Europa el panorama es heterogéneo. La obesidad en el Reino Unido aumentó de aproximadamente el 14 % en 1992 al 29 % en 2022 (con 32 muertes por cada 100,000 habitantes en 2023), mientras que en Alemania aumentó de aproximadamente el 16 % al 24 % (38 muertes por cada 100,000 habitantes).
Francia destaca como un caso atípico en esta comparación, con una obesidad prácticamente sin cambios en torno al 11 % entre 1992 y 2022, aunque aún registra 25 muertes atribuibles a la obesidad por cada 100,000 habitantes.
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Avance y desarrollo en África y Asia
Por otra parte, en África se observan dos perfiles muy diferentes. Sudáfrica ya presentaba una obesidad adulta comparativamente alta en 1992 (15 %) y casi se duplicó hasta alcanzar el 30 % en 2022, junto con una elevada tasa de mortalidad relacionada con la obesidad de 103 muertes por cada 100,000 habitantes en 2023.
Nigeria, en cambio, mantiene una prevalencia mucho menor (11 % en 2022, frente al 2 % de principios de la década de 1990), pero aún registra la sorprendente cifra de 60 muertes por cada 100,000 habitantes.
En tanto que en Asia la obesidad aumenta a la par del rápido desarrollo. En China e India las tasas aumentaron de alrededor del 1 % en 1992 a entre el 7 % y el 8 % a principios de la década de 2020. Sin embargo, Japón sigue siendo un caso atípico: aumentó ligeramente del 2 % al 5 % durante el mismo período y registró la menor carga de mortalidad registrada (11 muertes por cada 100,000 habitantes en 2023).
