Una reciente encuesta de Ipsos aplicada a más de 25,000 personas en 30 países distintos obtuvo que los asiáticos son, en promedio, más optimistas sobre el futuro de sus naciones que los habitantes del resto del mundo. Se trata de un fenómeno interesante porque abarca aspectos como salud, seguridad, educación y economía.
En ese sentido, el optimismo es mucho más que simplemente “ver el vaso medio lleno”. Es una postura psicológica y una disposición ante la vida que lleva a las personas a esperar resultados favorables, incluso cuando el panorama es incierto o difícil.
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¿Cuáles son los países más optimistas del mundo?
De regreso con el tema central, los resultados de la encuesta fueron retomados por Statista y cuando se les preguntó a las personas si creían que las cosas en su país iban por buen o por mal camino, el 82 % de los participantes en Singapur dijo que pensaban que la ciudad-estado iba en una buena dirección.
Mientras que en segunda posición de los países más optimistas del mundo se encuentra Indonesia, donde tres cuartas partes de los encuestados sentían que su país iba por buen camino, seguido de Malasia (69 %), India (62 %) y Corea del Sur (58 %).
A partir de lo anterior se observa que los países asiáticos son los más optimistas del mundo. Mientras que la nación fuera de dicho continente que logró la posición más alta fue Argentina al ubicarse en el sexto lugar con el 57 %.
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¿Cuáles son las mayores preocupaciones en el mundo?
La encuesta, que se centró en las preocupaciones de las personas de todo el mundo, reveló que las más comunes en los 30 países eran la delincuencia y la violencia (mencionadas por el 32 % de los encuestados), la inflación (30 %) y la pobreza y las desigualdades sociales/desempleo (ambas con un 28 %).
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Relación entre el optimismo y la salud
El optimismo ha dejado de ser un concepto romántico de la literatura de autoayuda para convertirse en una variable clínica con peso estadístico. En la medicina moderna se entiende que la mente no es un espectador pasivo de la enfermedad, sino un director de orquesta que influye directamente en la respuesta biológica del cuerpo.
Con esto en mente, el optimismo actúa como un modulador del estrés. Mientras que el pesimismo crónico mantiene el cuerpo en un estado de “alerta máxima” (inundando el sistema con cortisol y adrenalina), el optimismo promueve un perfil hormonal más equilibrado.
El corazón es, quizás, el órgano que más se beneficia de una perspectiva favorable. Diversos estudios longitudinales indican que el optimismo reduce significativamente el riesgo de accidentes cerebrovasculares e infartos de miocardio.
Finalmente, el optimismo no garantiza la ausencia de enfermedad, pero sí garantiza una mejor infraestructura biológica y emocional para enfrentarla. Es la diferencia entre ser una víctima de la patología o ser un agente activo en el proceso de sanación.
