El brote de hantavirus dentro del crucero MV Hondius sigue siendo una noticia internacional y lo más reciente que se ha dado a conocer es que se trata de una cepa de los Andes. Ahora ya se conoce el origen del problema que hasta el momento ha causado 3 decesos y generado que los tripulantes no puedan abandonar el barco.
A manera de recapitulación, el barco partió de Argentina con rumbo al país africano Cabo Verde y tenía como destino final el archipiélago español Canarias. Aunque a mitad del viaje se presentó la situación inesperada que al principio generó sorpresa porque los contagios de este virus son muy poco frecuentes y menos dentro de embarcaciones.
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Identifican el origen del brote de hantavirus en el crucero
Al principio se dijo que el responsable del brote era el hantavirus pero lo más extraño es que su reservorio principal son los roedores silvestres como el ratón ciervo o el ratón de cola larga.
Por otra parte, el hantavirus está conformado por 38 especies que se han identificado hasta el momento, de las cuales hay 24 que se pueden transmitir a los humanos.
Con esto en mente, la cepa de los Andes es una variante del Hantavirus particularmente relevante y peligrosa, principalmente debido a una característica que la distingue de casi todas las demás: su capacidad documentada de transmitirse de humano a humano.
Brote de hantavirus: ¿Es posible la transmisión de humano a humano?
¿Qué es la cepa de los Andes del hantavirus?
Es un virus perteneciente al género Orthohantavirus, identificado por primera vez en la década de los 90 en el Cono Sur. Es el principal agente causal del Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH) en Argentina y Chile.
- Reservorio natural: El ratón de cola larga (Oligoryzomys longicaudatus).
- Letalidad: Es muy elevada, oscilando entre el 25% y el 40% de los casos.
A diferencia de las cepas de América del Norte como el Virus Sin Nombre, donde el contagio es exclusivamente del roedor al humano, la cepa de los Andes del hantavirus puede transmitirse de persona a persona.
Esta capacidad se confirmó científicamente tras un brote en El Bolsón, Argentina, en 1996, y se reafirmó en el brote de Epuyén (2018-2019), donde se demostró que el contacto estrecho fue la vía principal de propagación durante varias semanas.
- Vía de contagio: Se cree que ocurre a través de gotitas respiratorias o contacto directo con secreciones (saliva, orina) durante la fase prodrómica (antes de que los síntomas sean graves) o al inicio de la fase cardiopulmonar.
- Periodo de incubación: Puede ser prolongado, generalmente de 7 a 30 días, lo que dificulta el rastreo de contactos.
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Cuadro clínico y diagnóstico
- Fase prodrómica: Fiebre, mialgias, cefalea y malestar gastrointestinal.
- Fase cardiopulmonar: Edema pulmonar no cardiogénico, hipotensión y shock. El paciente puede pasar de una dificultad respiratoria leve a insuficiencia ventilatoria grave en pocas horas.
- Importancia del diagnóstico diferencial: Debido a que los síntomas iniciales son similares a los de una gripe fuerte o al dengue, en zonas endémicas es crucial la sospecha clínica temprana para evitar la propagación.
Medidas de control y prevención
Debido a la transmisión interhumana, el protocolo de manejo es más estricto que con otros hantavirus.
- Aislamiento: Los casos sospechosos deben ser aislados y el personal médico debe utilizar equipo de protección personal (EPP) de alta eficiencia (N95 o superior).
- Cuarentena selectiva: En brotes como el de Epuyén, se implementaron medidas de aislamiento respiratorio obligatorio para los contactos estrechos de casos confirmados.
- Manejo ambiental: Sigue siendo vital el control de roedores, la ventilación de lugares cerrados y el uso de cloro para desinfectar áreas donde pueda haber excrementos de ratón.
Hasta el momento no existe una vacuna para la cepa de los Andes del hantavirus. Por lo tanto, el pilar del tratamiento es el soporte hemodinámico en unidades de cuidados intensivos, a menudo utilizando oxigenación por membrana extracorpórea en casos críticos para permitir que los pulmones descansen.
