Es ampliamente reconocido que debido al COVID y sus secuelas estamos atravesando el peor desastre en salud del último siglo. Bien vale la pena resumir algunos de los aprendizajes que atinadamente apuntaron los Doctores Tim Tinker, Vincent Covello, Marsha Vanderford, Dan Rutz y otros sobre cómo aplicar las bases de Health Literacy o alfabetización en salud a la comunicación de desastres, sean enfermedades contagiosas, fenómenos naturales, u otras emergencias. Esta comunicación debe hacerse en forma clara al público, ya que al fin y al cabo es el público que debe actuar para el autocuidado y el cuidado de la sociedad en general.

Es decir, la comunicación clara y con niveles de mensaje entendibles por hasta la persona menos educada en salud, ayudará a que los pasos básicos para contener el desastre sean recibidos con confianza, aceptados, y que las acciones del público sean positivas en el marco del desastre.

Reproduzco y sumarizo aquí algunos de los temas tratados en el estudio mencionado, que son sumamente útiles para todos los que planeamos comunicaciones en este momento y en otros desastres.

Introducción

Hasta el brote de una enfermedad contagiosa exótica u otro acontecimiento dramático, las elaboradas infraestructuras y mecanismos que protegen la salud pública a diario suelen pasar desapercibidos y atraen poco interés de los medios de comunicación.

En medio de una emergencia de salud pública, la situación se vuelve muy diferente a medida que aumenta rápidamente la demanda de información. Sólo recientemente se ha reconocido hasta qué punto la comunicación eficaz del riesgo de desastres (DRC, por sus siglas en inglés) influye directamente en el curso de los acontecimientos.

Una DRC eficaz puede reunir apoyo, calmar a un público nervioso, proporcionar información muy necesaria, fomentar comportamientos cooperativos y ayudar a salvar vidas. Por el contrario, una mala comunicación puede avivar las emociones, perturbar las economías y socavar la confianza.

Hace algunos años, los brotes de síndrome respiratorio agudo severo (SARS) e influenza aviar, liberaciones de ántrax y sarín y desastres naturales como el tsunami del sudeste asiático subrayan la importancia de una DRC eficaz durante las emergencias de salud pública y los desastres naturales.

Los desafíos de la comunicación del riesgo de desastres son particularmente pronunciados cuando el temor a una ocurrencia natural, o a un patógeno liberado deliberadamente, se propaga más rápido y más lejos que la propia enfermedad resultante. En tales situaciones, los encargados de formular políticas, los medios de comunicación y el público esperan información oportuna y precisa.

Es vital que las personas sientan que los funcionarios se comunican de manera abierta y honesta. El público es el actor más importante en cualquier emergencia de salud pública, porque las personas deben, en última instancia, cuidar de sí mismos.

Simplificar el Mensaje

A través de una DRC eficaz, diseñada según los preceptos básicos de health literacy, los funcionarios de salud pública pueden involucrar a la sociedad y ayudar a todos a tomar decisiones informadas y apropiadas. En tiempos peligrosos, la DRC no solo es deseable, sino esencial de las siguientes maneras:

■ Mejora la gestión de riesgos.
■ Asegura el flujo de información eficiente y oportuno entre las partes afectadas e involucradas.
■ Aumenta la preparación del público, los representantes de los medios, el personal de respuesta a emergencias y los funcionarios de salud pública.
■ Fomenta la confianza en los líderes.
■ Fomenta la recuperación después de un ataque, en su caso.
■ Aborda las preocupaciones principales y las necesidades de información de poblaciones variadas (funcionarios del gobierno, el público, socorristas y subgrupos marginados o de difícil acceso) durante una crisis.
■ Disipa los rumores y la desinformación.
■ Motiva comportamientos de autoprotección y altruismo apropiados.
■ Minimiza la preocupación, el miedo, el pánico y las respuestas psicológicas negativas.

Conclusión

Las consecuencias de las emergencias o desastres de salud pública, ya sean de origen natural o intencional, pueden ser un miedo generalizado, indignación y percepciones de riesgo elevadas, lo que genera una intensa presión sobre los funcionarios gubernamentales para que “hagan algo”.

La mala comunicación puede hacer que las poblaciones en riesgo reaccionen de forma exagerada, tomen acciones inapropiadas y pierdan la confianza en los funcionarios o agencias gubernamentales.

Como lo demuestran los ejemplos de casos presentados en el capítulo de referencia, las emergencias y desastres de salud pública involucran inevitablemente a múltiples agencias gubernamentales en todos los niveles: nacional, estatal y local.

Cada uno tiene un papel y una agenda algo diferente y, a menudo, genera un escrutinio intensivo y continuo por parte de los medios.

La comunicación debe ser una característica central para responder a toda la gama de situaciones de emergencia.

La comunicación clara y sencilla en tales eventos tiene los siguientes propósitos múltiples:

■ Incrementar el conocimiento.
■ Mayor comprensión.
■ Generar y mantener la confianza.
■ Fomentar la cooperación.
■ Fomentar el diálogo constructivo.
■ Crear una toma de decisiones informada.
■ Fomentar comportamientos de salud apropiados.

Además de estos objetivos generales, los propósitos de la comunicación de riesgos antes, durante y después de un evento de crisis son:

■ Brindar al público, los medios de comunicación, los proveedores de atención médica, los encargados de formular políticas y otras partes interesadas información oportuna, precisa, clara, coherente, creíble y de fácil acceso.
■ Abordar, lo antes posible, los rumores, inexactitudes y percepciones erróneas.
■ Coordinar los esfuerzos de comunicación entre agencias y organizaciones asociadas.
■ Cumplir con las solicitudes de información de los medios y el público.
■ Eliminar o reducir el miedo público.
■ Eliminar o reducir los comportamientos de salud inapropiados.
■ Acción pública directa según lo determine el liderazgo local, estatal o nacional.

Tomando en cuenta la importancia de comunicaciones hechas pensando en alfabetización de salud o health literacy, la DRC efectiva puede mejorar el desenlace de la situación de emergencia.

Como destacan los autores a lo largo de este capítulo, los profesionales de la salud deben tener una clara comprensión del propósito (el por qué) de la comunicación, la audiencia (a quién se dirige) y el mensaje fundamental (el qué) antes de comprometerse con la comunicación del riesgo.

El ímpetu habitual detrás del DRC es reactivo, es decir, se plantea una preocupación de salud, pero dependiendo de la situación, la actividad de la DRC –para informar o persuadir– puede ser reactivo o proactivo. Cada situación es única y, para la mayoría, las mejores prácticas, incluyendo el health literacy, están disponibles para ayudar a los profesionales de la salud a desarrollar mensajes que permitan a sus audiencias entender, recordar y tomar acción.

Fuentes:

Disaster Risk Communication – Timothy L. Tinker, Vincent T. Covello, Marsha L. Vanderford, Dan Rutz, Melinda Frost, Richun Li, Hao Aihua, Xianyi Chen, Ruiqian Xie, Jianli Kan http://www.procommunicator.com/wp-content/upLoads/2012/04/a.article.risk-communication.Chapter-141.pdf

The Role of Health Literacy in Disaster Preparedness – Curso Online de la Universidad de Tulane, Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical. Impartido por el Dr. Tim Tinker. Disponible en CDC Train, el sistema de aprendizaje del Centro Para Control de Enfermedades de EEUU (CDC).

Russell Bennett es Consultor del Institute for Healthcare Advancement y ejecutivo senior experto en sistemas de aseguradoras de salud.