El Hospital General de México “Eduardo Liceaga” es uno de los nosocomios más grandes y emblemáticos del país. Todo empezó el 5 de febrero de 1905 cuando fue inaugurado durante el mandato de Porfirio Díaz. Desde entonces ha transcurrido más de un siglo y a lo largo de este lapso ha enfrentado todo tipo de adversidades tanto nacionales como mundiales.
Con respecto a sus dimensiones, cuenta con aproximadamente 756 camas censables y más de 300 no censables. Además posee 45 quirófanos y cerca de 281 consultorios. Pero lo más importante es que no vive de su pasado, sino que se mantiene en constante actualización.
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Hospital General de México implementa cirugías de corta estancia
Uno de los cambios más recientes del Hospital General de México fue la implementación de un programa de cirugías de corta estancia en el Servicio de Otorrinolaringología. El objetivo es mejorar la atención médica, reducir los tiempos de espera y optimizar el uso de camas hospitalarias.
La jefa del Servicio de Otorrinolaringología del nosocomio, Natalia Rivera Espinosa de los Monteros, explicó que este modelo responde a una tendencia nacional e internacional enfocada en realizar procedimientos quirúrgicos de corta duración, con anestesia de breve efecto y recuperación rápida, lo que permite que las y los pacientes sean dados de alta el mismo día.
Ante la alta demanda de atención en este servicio, se decidió implementar este tipo de intervenciones porque un alto porcentaje de los procedimientos cumple con los criterios para ser realizados bajo este esquema.
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¿Cuántas cirugías se realizan con este nuevo modelo?
Desde su puesta en marcha en febrero de este año, el programa ha permitido realizar entre 5 y 6 cirugías por semana, cifra que se prevé incrementar conforme se consolide su operación.
Actualmente se llevan a cabo procedimientos como toma de biopsias en nariz, cavidad oral y oído; resección de cicatrices nasales; reducción o cauterización de cornetes por rinitis, así como exploraciones para el control de sangrados nasales que no responden a tratamientos convencionales.
La especialista detalló que las biopsias permiten diagnosticar lesiones benignas o malignas, además de apoyar a otros servicios médicos en la atención de pacientes con enfermedades del sistema inmune.
En cuanto a la rinitis, señaló que la reducción de cornetes está dirigida a pacientes con padecimientos de difícil control, los cuales han aumentado en los últimos años debido a la exposición a contaminantes, polvo, polen e irritantes ambientales.
“La rinitis puede afectar hasta a 8 de cada 10 personas y provocar síntomas como obstrucción nasal, dolor facial, cefalea, dificultad para respirar, ronquidos y alteraciones del sueño, lo que impacta la calidad de vida. En estos casos, la cirugía se indica cuando el tratamiento farmacológico no logra resultados satisfactorios”, puntualizó.
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Mejor manejo del control de sangrados nasales
Respecto al control de sangrados nasales, explicó que los pacientes que no responden al manejo inicial pueden ser intervenidos mediante procedimientos más profundos bajo sedación, lo que permite una atención más efectiva.
El equipo del Hospital General de México que participa en estas intervenciones está integrado por personal de enfermería, anestesiología y especialistas en otorrinolaringología. Para su implementación, se acondicionó una sala de quirófano existente, la cual opera dos días a la semana bajo este modelo.
Entre los principales beneficios destacan la reducción de los tiempos de espera —que anteriormente podían ser de hasta tres o cuatro meses y ahora se han acortado a mes y medio—, la disminución en la estancia hospitalaria y una mayor rotación de camas.
