La pandemia por Covid-19 ya superó los 18 millones de infectados y la cifra se mantiene en aumento. Se trata de uno de los problemas de salud más serios de los que se tienen registro y lo peor es que todavía no alcanza su punto máximo. Al ser una enfermedad nueva todavía falta mucho por descubrir e investigar, por lo que de manera constante aparecen datos que complementan la evidencia actual.

En ese sentido se debe hacer énfasis en que a la fecha no se cuenta con una cura o un tratamiento que garantice la recuperación del paciente. Las vacunas apenas están en desarrollo y se estima que estarán listas antes de que concluya este año. Aunque el siguiente reto será lograr su distribución y aplicación en la población mundial.

Medicamentos con buenos y malos resultados

En el caso de los tratamientos, a la fecha se experimenta con los fármacos existentes para identificar si alguno ofrece buenos resultados. A la fecha la Dexametasona es la única que ha mostrado buenos resultados para reducir la mortalidad pero sólo en pacientes que se encuentran en estado grave de salud. Además se requiere la revisión y valoración previa de un médico especialista para su recomendación.

Al mismo tiempo, las autoridades también han dado a conocer una extensa lista de fármacos y tratamientos que no funcionan contra la Covid-19. Su uso es muy peligroso porque además de ofrecer una falsa sensación de seguridad también pueden generar daños a la salud.

Por otra parte, en el caso de quienes logran superar la enfermedad, también existe el riesgo constante a desarrollar secuelas de diversos tipos. Además se ha identificado que pueden durar desde al menos dos semanas hasta tiempo indeterminado.

Más secuelas en supervivientes

Pero ahora, a partir de un estudio realizado por el Hospital San Raffaele en Milán, se identificó una nueva secuela. Con base en lo investigado, existe una alta probabilidad a desarrollar Trastorno por estrés postraumático (TEPT).

Después de analizar a 402 pacientes se descubrió que más de un mes después de haberse recuperado del virus, más de la mitad tenían desórdenes psiquiátricos y afectaciones en su salud mental.

Con base en los resultados, el 28 por ciento de los pacientes analizados tenían TEPT, el 31 por ciento depresión, el 42 por ciento ansiedad y el 40 por ciento insomnio.

A su vez, el estudio mostró que las mujeres son las que más presentan ansiedad y depresión después de haberse recuperado, a pesar de tener una menor gravedad de la infección. Mientras que hubo repercusiones psiquiátricas menos graves en los pacientes hospitalizados que en los ambulatorios.