El fútbol es un deporte tan popular que no sólo repercute en la salud mental de quienes lo practican, sino también de los aficionados que ponen todas sus esperanzas en un partido. Desde tristeza y desilusión hasta estrés y sentido de pérdida son algunas de las emociones que se experimentan afuera de la cancha. Como ejemplo, la derrota de la selección mexicana ante la inglesa durante la noche de este domingo 5 de julio en la Copa Mundial de la FIFA 2026 puso fin al sueño deportivo de millones de seguidores.
Aunque para algunos sólo se trata de un partido de fútbol, diversos especialistas en salud mental aseguran que el impacto emocional de una derrota colectiva tiene una explicación científica.
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Las consecuencias en la salud mental que puede provocar el fútbol
De acuerdo con el Dr. David Mischoulon, director del Programa Clínico y de Investigación en Depresión (DCRP) del Hospital General de Massachusetts, durante un torneo de esta magnitud el cerebro activa mecanismos relacionados con la recompensa, la identidad social y la respuesta al estrés, por lo que la eliminación de la selección puede generar una sensación real de pérdida.
“La anticipación de la victoria activa los circuitos de recompensa del cerebro. Cuando esa expectativa termina abruptamente con una eliminación, es normal experimentar tristeza, decepción, frustración e incluso una sensación de vacío”, explica el especialista.
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El “vacío” después del Mundial tiene una explicación
Durante varias semanas, millones de personas reorganizan sus actividades para seguir los partidos, comparten emociones con familiares, amigos o desconocidos y viven cada resultado como si fuera propio. Cuando el torneo termina para su selección, el cerebro deja de recibir ese flujo constante de estímulos asociados al placer y la emoción.
Esta transición puede provocar cansancio, desánimo, irritabilidad e incluso cambios temporales en el sueño o el apetito.
“La mayoría de las personas logra retomar sus actividades en poco tiempo. Sin embargo, el impacto puede ser mayor en quienes tenían expectativas muy altas sobre el desempeño de su selección o ya viven con ansiedad o depresión”, añade el Dr. Mischoulon.
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El fútbol también influye en la salud física
La evidencia científica demuestra que las emociones que despierta un Mundial no solo afectan el estado de ánimo.
Durante encuentros decisivos aumentan la liberación de adrenalina y cortisol —la principal hormona del estrés—, especialmente entre los aficionados con mayor identificación con su equipo.
Además estudios internacionales han documentado incrementos en las emergencias cardiovasculares durante partidos de alta tensión y un mayor riesgo de eventos cardíacos tras derrotas especialmente dolorosas.
Una emoción colectiva que fortalece la identidad
Más allá del resultado, el Mundial representa uno de los fenómenos sociales más importantes del planeta. Durante un mes, millones de personas comparten una identidad común, celebran, sufren y construyen recuerdos alrededor de su selección nacional.
Precisamente por ello, cuando termina la participación de un equipo, muchas personas experimentan una especie de “duelo deportivo”, una reacción emocional normal que suele desaparecer conforme se retoma la vida cotidiana.
¿Cuándo hay que prestar atención?
Los especialistas recomiendan no minimizar estas emociones, pero tampoco alarmarse.
Es normal sentirse triste o decepcionado durante algunos días; sin embargo, si la apatía, la ansiedad o la desesperanza persisten durante varias semanas o afectan el trabajo, las relaciones personales o las actividades diarias, es recomendable buscar atención profesional.
Volver a la rutina también es parte del bienestar
- Aceptar las emociones sin juzgarlas.
- Retomar gradualmente las actividades habituales.
- Mantener horarios regulares de sueño y alimentación.
- Realizar actividad física.
- Compartir el tiempo con familiares y amigos más allá del fútbol.
- Buscar ayuda profesional si el malestar emocional persiste o se intensifica.
“El deporte debe inspirarnos, unirnos y entretenernos. Es natural sentir tristeza cuando termina un torneo tan importante, pero también es importante recordar que estas emociones son pasajeras y que cuidar nuestra salud mental debe seguir siendo una prioridad”, concluye el Dr. David Mischoulon.
