Al hablar de autocuidado existe la creencia de que los únicos beneficiados son los pacientes pero no es así porque el impacto también se extiende a los médicos. Además la parte positiva también llega a otros ámbitos como el aspecto económico porque ayuda a reducir el gasto de las instituciones. Por todo lo anterior es una práctica que vale la pena apoyar e impulsar.
Cada vez más personas asumen un papel activo en el cuidado de su salud. De acuerdo con A New View of Care 2025, estudio global realizado por Kantar para Kenvue, el 88% de las personas afirma seguir alguna rutina de autocuidado. Este interés creciente abre una oportunidad para fortalecer la prevención, promover hábitos cotidianos y acercar información confiable que ayude a las personas a tomar mejores decisiones sobre su salud.
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Información verídica basada en evidencia científica
En un entorno donde la información sobre salud circula a través de redes sociales, buscadores, medios, creadores de contenido y profesionales sanitarios, contar con fuentes basadas en evidencia es clave para transformar el interés por cuidarse en decisiones informadas, seguras y sostenibles en el tiempo.
En el marco del Día Internacional del Autocuidado, representantes del sector público, profesionales de la salud, academia, organizaciones de la sociedad civil e industria participaron en distintas actividades orientadas a reflexionar sobre su papel en la prevención, la educación en salud y el bienestar de las personas.
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El autocuidado ayuda a reducir la carga laboral de los médicos
La relevancia del autocuidado va más allá de las decisiones individuales. Según el estudio El Valor Económico y Social del Autocuidado en América Latina, elaborado por la Asociación Latinoamericana de Autocuidado Responsable (ILAR), una mayor adopción de prácticas de autocuidado podría generar beneficios económicos de aproximadamente 7.2 mil millones de dólares anuales en la región y liberar hasta 122 millones de horas de atención de profesionales de la salud, permitiendo destinar esos recursos a pacientes con necesidades de mayor complejidad.
Detrás de estas cifras está el efecto acumulativo de millones de decisiones cotidianas: mantener una adecuada higiene oral, adoptar hábitos saludables, atender oportunamente afecciones menores o buscar orientación profesional cuando corresponde. Acciones simples que, con información adecuada, pueden contribuir a mejores resultados de salud para las personas, las comunidades y los sistemas sanitarios.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el autocuidado como la capacidad de los individuos, las familias y las comunidades para promover la salud, prevenir enfermedades y afrontar distintas condiciones de salud con o sin el apoyo de un profesional de la salud.
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El autocuidado no reemplaza a los médicos, sino que los empodera
Desde esta perspectiva, el autocuidado no reemplaza la atención médica: la complementa y forma parte de una visión más amplia de prevención, educación y corresponsabilidad en salud.
“El autocuidado empieza mucho antes de una consulta médica. Empieza con decisiones cotidianas, acceso a información confiable y hábitos sostenidos en el tiempo. Cuando las personas cuentan con herramientas adecuadas para cuidar de su salud, los beneficios pueden reflejarse no sólo a nivel individual, sino también en sus comunidades y en los sistemas de salud. Por eso es tan importante seguir impulsando una conversación pública basada en evidencia, prevención y colaboración entre distintos actores”, señaló Gustavo Ledesma, Director de Asuntos Corporativos LATAM North-to-South de Kenvue.
Más allá de una fecha específica, el Día Internacional del Autocuidado representa una oportunidad para seguir promoviendo una cultura de prevención y acercar información confiable que ayude a las personas a cuidar mejor de sí mismas y de quienes las rodean. En ese camino, el autocuidado aparece cada vez más como una herramienta con potencial para generar beneficios positivos para las personas, las comunidades y los sistemas de salud.
