El cáncer cervicouterino se ha convertido en una de las principales paradojas de la salud pública en México. Se trata de una enfermedad que, en gran medida, puede prevenirse; sin embargo, cada año genera miles de defunciones. Por lo mismo, el desafío actual no consiste únicamente en disponer de estrategias médicas eficaces, sino en conseguir que esas herramientas lleguen de manera oportuna y equitativa a todas las mujeres.
Las cifras más recientes de la Secretaría de Salud (SSA) muestran que el problema continúa siendo relevante. Durante 2024 se registraron 4,646 defunciones, de las cuales el 93% correspondió a mujeres mayores de 35 años. Además el padecimiento es la segunda causa de mortalidad por tumores malignos entre mujeres de 20 a 59 años.
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IMSS redobla esfuerzos contra el cáncer cervicouterino
Con este contexto, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) hizo un llamado a las mujeres de 25 a 64 años para realizarse la prueba de Papanicolaou o citología cervical, revisar su Cartilla Nacional de Salud y aprovechar los servicios preventivos que ofrece el Instituto para detectar oportunamente el padecimiento.
La doctora Lillian Ivette Flores Cortés, adscrita a la División de Promoción de la Salud y Prevención de Enfermedades, explicó que todo inicia con la adopción de estilos saludables, la orientación sobre sexualidad protegida y la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), una de las medidas más eficaces para reducir el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer.
La vacuna contra el VPH ayuda a prevenir el cáncer cervicouterino, mientras que el estudio de Papanicolaou o citología cervical previene y detecta oportunamente este padecimiento, ambas son una gran defensa para atender a tiempo esta patología.
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¿Con qué frecuencia se debe hacer la prueba de Papanicolaou?
Además la especialista en epidemiología indicó que, como parte de esta estrategia, el IMSS realiza de manera permanente la detección oportuna mediante la prueba de Papanicolaou en mujeres de 25 a 64 años. En este sentido, recomendó realizar dos pruebas de Papanicolaou con intervalo de un año y, cuando ambas presenten resultados normales, el estudio se repetirá cada tres años.
Recordó que la detección no debe esperar a la aparición de síntomas y aclaró que un resultado anormal no significa necesariamente cáncer, sino que puede requerir vigilancia, colposcopía o biopsia para confirmar el diagnóstico.
La atención médica oportuna hace la diferencia
Exhortó a las mujeres con sangrado vaginal anormal, flujo persistente o dolor pélvico a acudir a su Unidad de Medicina Familiar (UMF) para recibir atención oportuna y con ello, favorecer una mejor recuperación, preservar la calidad de vida y reducir el riesgo de complicaciones.
La doctora Flores Cortés subrayó que, una vez confirmado el diagnóstico, las pacientes reciben atención integral que incluye tratamiento médico y oncológico, así como el acompañamiento de personal de Enfermería, Nutrición, Trabajo Social, Rehabilitación, Psicología, control del dolor y cuidados paliativos cuando son necesarios.
El propósito es que ninguna paciente se sienta sola y que tanto ella como su familia tengan la confianza de acercarse al personal de salud para expresar sus dudas y recibir orientación.
