La incontinencia urinaria es un problema de salud pública que muchas veces no es abordado por los prejuicios que existen a su alrededor. Las personas que padecen esta condición prefieren no acudir a una revisión médica para evitar ser estigmatizadas. El resultado se traduce en diagnósticos tardíos o que simplemente nunca llegan.
Para ayudar a revertir este pensamiento fue creada la Semana Mundial de la Concientización de la Incontinencia y se conmemora del 15 al 21 de junio. Durante estos días los especialistas hacen un llamado urgente a visibilizar y hablar sin estigmas sobre las disfunciones del piso pélvico.
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¿Cuántas personas tienen incontinencia urinaria en el mundo?
Tan sólo para dimensionar el problema, se estima que hay entre 350 y 400 millones de personas con incontinencia urinaria en el mundo. Y en el caso de México entre el 10 y 20% de las mujeres la padecen, mientras que 4.7% de la población general, con una edad media de 49.5 años, tiene esta condición que consiste en la pérdida del control voluntario para contener la orina o las heces.
A pesar de su alta prevalencia, la condición continúa siendo poco discutida. El temor al juicio social, la incomodidad para hablar del tema e incluso la falta de información provocan que muchas personas modifiquen sus rutinas, limiten actividades sociales, laborales o recreativas, y experimenten un impacto significativo en su bienestar emocional.
Primeros síntomas de la incontinencia urinaria
La incontinencia puede manifestarse desde pequeñas fugas al toser, reír, estornudar o levantar peso, hasta impulsos tan intensos y repentinos que impiden llegar al baño a tiempo. Es una condición común causada por debilidad muscular, problemas neurológicos y/o cambios hormonales, especialmente en mujeres postmenopáusicas.
“Se ha normalizado el pensamiento de que la incontinencia es una condición exclusiva del envejecimiento. Y por eso, por lo menos en México hay poca afectación en la calidad de vida en la tercera edad. En jóvenes también hay, principalmente en mujeres secundarios a lesiones obstétricas o trastornos urinarios neurogénicos”, explicó el Dr. Raúl Fonseca, coloproctólogo especialista en condiciones de piso pélvico.
El verdadero problema de esta condición radica en el aislamiento social, laboral y el impacto emocional que sufren quienes la ocultan por pena, limitando sus rutinas y actividades cotidianas por temor a sufrir un accidente en público.
“Quizás los que sufren más son los más jóvenes. Por ejemplo los que tienen incontinencia secundaria a un mielomeningocele congénito. Son incontinentes desde que tienen consciencia. Ellos sufren en silencio. Son jóvenes tristes y sus relaciones interpersonales son difíciles”, mencionó el especialista.
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Tratamientos actuales para su manejo
Contrario a la creencia de que la incontinencia urinaria es una condición intratable, los especialistas señalan que existen diversas alternativas terapéuticas que pueden ayudar a controlar sus síntomas y mejorar significativamente el bienestar de los pacientes.
“Las opciones de tratamiento van desde cambios en los hábitos en la dieta, ejercicio y hábitos evacuatorios y urinarios. Rehabilitación de piso pélvico el biofeedback y electroestimulacion trans cutánea o endocavitaria cirugías de reconstrucción del esfinter anal colocación de cintas anti incontinencia urinaria. Y lo más moderno es el uso de neuromodulador sacro. Cada paciente debe ser evaluado e individualizar una opción de tratamiento como un traje a la medida”, detalló el Dr. Fonseca.
¿Qué es el neuromodulador de nervio sacro?
El neuromodulador de nervio sacro, el cual es un tratamiento innovador que, a través de impulsos eléctricos ayuda al cerebro y a los nervios a comunicarse de modo que la vejiga o colon puedan funcionar correctamente.
El neuromodulador es un dispositivo pequeño similar a un marcapasos que se implanta debajo de la piel en la zona lumbar a través de una cirugía de mínima invasión y posteriormente se conectan unos electrodos en la zona sacra con el objetivo de que mande los impulsos eléctricos al cerebro y al piso pélvico.
Este tratamiento implantable es tan pequeño que le permite al paciente tener una vida activa sin problemas ni complicaciones y tiene beneficios adicionales como el hecho de no generar farmacodependencia o adicción a los medicamentos.
Gracias a los avances en tecnologías médicas disponibles en México y al trabajo coordinado de equipos multidisciplinarios de salud, cada vez más personas pueden recuperar la confianza, mantener su independencia y retomar sus actividades cotidianas con mayor seguridad.
