Infecciones durante el embarazo

Son muchas las infecciones que pueden ocurrir durante el embarazo y que pueden significar un riesgo para el feto o para el recién nacido1. La transmisión de las infecciones de la madre puede ocurrir durante el embarazo, en especial por vía transplacentaria y con una menor frecuencia por vía ascendente, dando lugar en el niño a infecciones congénitas. Durante el parto, por contacto con secreciones infectadas en el canal del parto, dando origen a infecciones perinatales.

Existen diferentes medidas preventivas para las infecciones de la mujer embarazada, la primera línea de prevención la constituye la vacunación de la mujer en edad fértil antes del embarazo. Idealmente toda mujer debería estar vacunada contra rubéola, varicela, hepatitis B y difteria-tétanos.

Como medida preventiva contra toxoplasmosis, en nuestro país se efectúa serología de screening en el embarazo, haciendo recomendaciones de prevención a la mujer embarazada. Entre las recomendaciones está:

  • Consumir la carne bien cocida.
  • Pelar o lavar cuidadosamente las frutas y las verduras.
  • Realizar un correcto lavado de manos y utensilios de cocina después de manipular carne cruda, frutas y verduras.
  • Evitar todo contacto con heces de gato.
  • Usar guantes al realizar trabajos de jardinería.

Streptococcus agalactie (β hemolítico grupo B) SGB

La portación de SGB en embarazadas varía entre 10 y 30 % en las distintas series. Hoy la gran estrategia de prevención es administrar antimicrobianos (ampicilina) durante el trabajo de parto a las mujeres con alto riesgo o a las mujeres colonizadas, para lo cual se requiere realizar cultivo, idealmente vaginal y rectal, durante el tercer trimestre del embarazo1.

Listeria monocytogenes

La infección en la mujer gestante tiene una ocurrencia mayor durante el tercer trimestre y suele presentarse con la bacteriemia. Los síntomas son fiebre, cefalea, dolor lumbar, mialgias, artralgias; la meningitis es excepcional. Esta bacteria prolifera ampliamente en la placenta infectando al feto, representando un alto riesgo de muerte fetal2.

Chlamydia trachomatis

La prevalencia de esta infección en mujeres embarazadas varía entre 2 y 37% en distintas series. El diagnostico se puede realizar a través del cultivo, que es el patrón de oro tradicional3. Esta infección puede producir en la mujer procesos inflamatorios pelvianos, salpingitis, embarazos ectópicos, infertilidad, uretritis, endometritis post parto. En el hijo puede provocar retardo del crecimiento intrauterino, partos prematuros, muerte fetal, o cuadros de conjuntivitis o neumonía, entre la segunda y cuarta semana de vida.

Herpes genital

La prevalencia de herpes simple genital o tipo 2 (VHS-2) en mujeres embarazadas varía entre 7 y 33% en distintas series. Las manifestaciones en la mujer embarazada son principalmente bajo la forma de herpes genital localizado, muy raramente ocurre diseminación cutánea y visceral, situación de elevada mortalidad. La infección en el niño, si ocurre en las primeras 20 semanas del embarazo, puede provocar aborto, malformaciones cerebrales, cicatrices, coriorretinitis, herpes neonatal. Esta condición clínica tiene tres formas de presentación, las dos primeras de elevada mortalidad y secuelas: herpes diseminado y encefalitis herpética o infección localizada en piel, ojos y boca4.

Varicela

Alrededor de 0,2% de las mujeres embarazadas contraen la varicela durante este periodo. Con cifras mayores en países tropicales. Los riesgos para la madre son desarrollar una varicela severa o presentar neumonía varicelatosa, que tiene una mortalidad del 40% sin terapia5. El riesgo para el hijo depende del momento en que ocurra la infección.

Parvovirus B19

Alrededor del 1% de las mujeres embarazadas adquiere esta infección. La transmisión fetal ocurre en un tercio de los casos y el riesgo de muerte fetal se ha estimado en 9%6. Esta infección no tiene mayor riesgo para la madre y suele ser asintomática. En cambio, el feto está expuesto a desarrollar aplasia de los eritroblastos, células que el virus infecta produciendo su depleción; si es severa provocará desde una insuficiencia cardiaca secundaria a anemia intensa, pudiendo conducir a un edema generalizado conocido como hidrops fetal. Esta infección es la primera causa de hidrops fetal no inmune. La anemia puede ser corregida mediante transfusiones congénitas y, controlada la anemia, tendrá un buen pronóstico.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. Prevention of neonatal Group B Streptococcal disease. Revised guidelines from CDC. MMWR Morbid Mortal Wkly Rep 2002; 51: RR-11: 11-28.
  2. Cisternas A, Lagos N, Galstuch J, González C, García C, Díaz J. Infección por Listeria monocytogenesy embarazo con buen resultado perinatal. Rev Chil Obstet Ginecol 2002; 67 (3): 237-41.
  3. Martínez M A. Diagnóstico microbiológico de Chlamydia trachomatis: Estado actual de un problema. Rev Chil Infectol 2001; 18: 275-84.
  4. Pass R, Weber T, Whitley RJ. Herpesvirus infections in pregnancy. Recommendations from the International Herpes Management Forum. Management Strategies Workshop and 7thAnnual Meeting.
  5. Whitley R J. Varicella – Zoster virus. Mandell, Douglas and Bennett’s Principles and Practice of Infectious Diseases. Mandell G, Bennett J, Dolin R, editors. Fifth edition, 2000 Churchill Livingstone, Philadelphia, pp: 1586-98.

Abarca K, Cohen B J, Vial P. Seroprevalence of parvovirus B19 in urban Chilean children and young adults, 1990 and 1996. Epidemiol Infect 2002;

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