De acuerdo con la Secretaría de Salud (SSa) el infarto cerebral se encuentra en aumento en nuestro país. Cada año se presentan alrededor de 170 mil y la tendencia se mantiene en aumento. El motivo es porque sus principales factores de riesgo son la presión alta, los problemas cardíacos y la diabetes, siendo todos bastante frecuentes en nuestro país. Por lo tanto, si no se combate el problema desde la raíz, es decir, el estilo de vida de la población, será muy complicado conseguir resultados favorables.

Ante este panorama, el investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, Luis B. Tovar y Romo, presentó un novedoso trabajo. Lo que consiguió fue identificar que los astrocitos, de suma importancia para el cerebro, podrían ser la clave para la restauración de este órgano luego de que una persona presente un accidente cerebrovascular.

Trabajo mexicanos sobre el infarto cerebral

El experto en mecanismos celulares y moleculares presentó recientemente lo anterior en el artículo “Improved post-stroke spontaneous recovery by astrocytic extracellular vesicles”, publicado en la revista Molecular Therapy.

El especialista del Departamento de Neuropatología Molecular recordó que el cerebro tiene una capacidad limitada de rehabilitación después de un daño. Por eso su equipo trata de comprender los mecanismos celulares y moleculares para reactivar sus funciones.

Tovar y Romo precisó que parte de los trastornos son “reparados” de forma espontánea, lo que representa una parte importante de la recuperación neurológica.

Al ofrecer la charla “¿Cómo se re-conecta el cerebro tras un infarto cerebral?”, organizada por el IFC, el universitario detalló que su objetivo es entender el papel de los astrocitos que fueron sometidos a estrés por falta de oxígeno y encontraron que, bajo esta condición, generan moléculas de reparación que son enviadas a las células vecinas encapsuladas en lo que se conoce como vesículas extracelulares.

“Lo que hicimos fue tratar de aislar estas vesículas extracelulares y las metimos en un cerebro de un animal de experimentación y evaluamos la evolución de su impacto; es decir, qué tan fácil se recupera este cerebro cuando administramos las vesículas de astrocitos. Encontramos que éstas facilitan la recuperación de algunas funciones, semanas después de que ocurre el infarto”.

Hoy se sabe que los astrocitos producen proteínas que facilitan este proceso de regeneración de algunas conexiones que se perdieron en el cerebro, detalló.

El ganador de la Medalla Alfonso Caso 2009 precisó que ahora su objetivo fundamental es indagar cuáles son los elementos que producen estas moléculas, pues esto permitirá desarrollar un sistema que prediga si las personas que sufren un infarto cerebral se recuperarán más fácil o no, si necesitan un protocolo más agresivo o están en el límite de su recuperación.