La cadena epidemiológica como ruta de enfermedad

 

Todos, en algún momento nos preguntamos ¿porque nos enfermamos? Y se podría decir que hay múltiples razones para ello. Pero, con respecto a las enfermedades infecciosas existe un modelo conformado por varios eslabones. De ahí, que la cadena epidemiológica, se convierta en la ruta que un patógeno recorre desde la fuente hasta llegar a un huésped susceptible.

De hecho, las infecciones son un problema de salud pública, debido a que, es uno de los principales motivos de consulta médica. Por ello, los organismos de salud, buscan establecer campañas para prevenir y controlar los focos de infección, donde se encuentran estos agentes vivos; virus, bacterias, parásitos y hongos; que hacen tanto daño a la salud de la población.1

La cadena epidemiológica revela el camino de la infección

Si bien es cierto, que la transmisión de una enfermedad infecciosa debe seguir una secuencia. También se debe entender que reconociendo dicho camino es posible interrumpir el desarrollo y la propagación de la enfermedad. Por lo tanto, el esquema de la cadena epidemiológica es de gran utilidad para el personal sanitario; especialmente para llevar a cabo un tratamiento y controlar el origen de la infestación.1

Es ahí, donde vemos que el primer actor de este escenario es el agente causal o infeccioso; que puede originarse en forma biológica por medio de una bacteria como la salmonella. Asimismo, como por causas físicas, como resultado de una quemadura o una herida o químicamente, por la exposición a sustancias toxicas; Logrando invadir las células y multiplicándose en un reservorio o guarida. que se denomina fuente de infección.2

Donde, el hombre, los animales, las plantas, el agua y las sustancias orgánicas son las principales fuentes de infección. De ahí, que el agente infeccioso busque una puerta de salida, que en el hombre puede ser el aparato respiratorio, el tracto genitourinario o la piel. De tal manera, que pueda seguir su camino y lograr el cometido de infectar a otro ser vivo en el menor tiempo posible.2

En consecuencia, se necesita una vía de trasmisión, que puede ser directa por medio de los besos, las góticas producidas por un estornudo, las relaciones sexuales o el contacto con la vegetación contaminada. Pero, también se puede presentar en forma indirecta, a través de alimentos, el consumo de agua y las partículas del aire. Asimismo, como por medio de la convivencia con animales o a través de la picadura de un vector como el mosquito.3

El agente infeccioso busca una puerta de entrada

En este punto, la cadena epidemiológica está en la recta final de cumplir con su ciclo. Ya que, encuentra una puerta de entrada; a través de las mucosas, la piel, las vías digestivas o urinarias; en un huésped susceptible, que tiene baja resistencia e inmunidad. Es ahí, donde los seres humanos se enfrentan a diferentes factores de riesgo como la edad, el medio ambiente y las condiciones de vida.3

De esta manera, el agente infeccioso paso de la fuente de infección al huésped susceptible. Llevando una enfermedad infecciosa, que puede causar mucho daño y poner en riesgo la vida. Es así, como notamos que esta cadena se puede romper tomando medidas preventivas. Que incluyen, no tener agua estancada, lavarse las manos continuamente, aplicar las normas de seguridad alimentaria y cumplir con el cuadro de vacunación. De esta manera cuidamos la salud y el bienestar a plenitud.

Referencias:

1.Organización Panamericana de la Salud.  Módulos de principios de epidemiología para el control de enfermedades. [internet] 2011 [consultado 7 jul 2021]; 2da edición: 1-46. Disponible en:

https://www.paho.org/col/dmdocuments/MOPECE2.pdf.

2.Santa María Juárez Luis Alberto. Intervenciones en salud pública: bases conceptuales para la determinación de objetivos y evaluación. Rev. Perú. med. exp. salud publica [Internet]. 2018 abr [citado 2021 Jul 07]; 35(2): 321-325. Disponible en:

http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1726-46342018000200022&lng=es

  1. Sergio López-Moreno, M.C. Francisco Garrido-Latorre, M. en C. Mauricio Hernández-Ávila. Desarrollo histórico de la epidemiología: su formación como disciplina científica. salud pública de México [internet] 2000 [ consultado jul 7 2021]; 42(2): 133-143. Disponible en: https://www.scielosp.org/pdf/spm/2000.v42n2/133-143/es.