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La falta de sueño puede enfermarte

La falta de sueño puede enfermarte

El sueño es tan esencial para nuestro cuerpo como la comida y el agua. El sueño juega un papel fundamental para el buen funcionamiento del cerebro y a nivel físico en general. Dormir poco tiene graves consecuencias sobre la salud, altera las funciones del organismo, y reduce la esperanza de vida, la consolidación de la memoria y el estado físico de las personas.

En Colombia, aproximadamente un 35% de los adultos no duermen lo suficiente cada noche. La duración corta del sueño en adultos se define como menos de 7 horas de sueño en 24 horas.

El sueño ayuda a procesar los pensamientos del día y a almacenar recuerdos, por lo que la falta de sueño de buena calidad puede provocar dificultades para concentrarse y pensar con claridad. La persona puede sentirse cansada, irritable o ansiosa durante el día. El rendimiento laboral o escolar puede verse afectado. El tiempo de reacción puede verse reducido, aumentando el riesgo de accidentes.

En los niños, la falta de sueño puede provocar problemas de atención y comportamiento o hiperactividad. En los ancianos, la falta de sueño puede disminuir la concentración y la atención, aumentando el riesgo de caídas, fracturas óseas y accidentes automovilísticos.

Son varias las razones por las que las personas no duermen lo suficiente:

  • Malos hábitos de sueño.
  • Su entorno no es propicio para dormir.
  • Duerme fuera del ciclo circadiano natural del cuerpo.
  • Tiene un trastorno del sueño.
  • Tiene una afección médica.

Deficiencia del sueño y riesgo de enfermedad

Al experimentar una privación continua del sueño, se desarrolla una condición llamada deficiencia del sueño. Este es un estado en el que no se pueden recuperar las horas de sueño perdidas. La deficiencia de sueño aumenta el riesgo de obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes, depresión e incluso muerte prematura.

Son varias las condiciones médicas que interfieren con el sueño:

  • Apnea obstructiva del sueño2.
  • Síndrome de piernas inquietas.
  • Geneticos3

Las personas que trabajan en turnos nocturnos, temprano en las mañanas o turnos rotativos, pueden desarrollar algo llamado trastorno del trabajo por turnos (SWD, por sus siglas en ingles), presentando una peor calidad de sueño que los trabajadores diurnos4. Pueden tardar más en conciliar el sueño, experimentar insomnio y sentir somnolencia excesiva mientas están despiertos. Esto debido a los intentos de dormir a la luz del día, lo que se opone a los ritmos circadianos naturales. La SWD se asocia con una disminución del estado de alerta, un mayor riesgo de accidentes laborales, un aumento de la depresión y la ansiedad. También se asocia con cambios metabólicos que aumentan el riesgo de enfermedad cardiaca, obesidad y problemas digestivos causados por hábitos alimentarios irregulares o una dieta deficiente.

¿Cuánto sueño necesitamos?

A medida que el cuerpo envejece las necesidades de sueño cambian. Sin embargo, las cantidades especificas de sueño varían según el individuo. Según la Fundación Nacional del Sueño y la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM), los recién nacidos necesitan dormir más, de 14 a 17 horas de sueño al día, seguidos de los bebés, de 12 a 16 horas al día, incluidas las siestas. Los niños pequeños necesitan entre 10 y 14 horas al día. Los preadolescentes y adolescentes entre 8 y 12 horas por noche y los adultos entre 7 y 8 horas5. Un consenso de AASM y la Sociedad de Investigación del Sueño recomienda que los adultos deben dormir 7 o más horas por noche para promover una salud óptima6.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades – No dormir lo necesario; epidemia de la salud pública – Especiales CDC – CDC en español. [citado el 30 de octubre de 2021]; Disponible en: https://www.cdc.gov/spanish/datos/faltasueno/
  2. Koren D, Dumin M, Gozal D. Papel de la calidad del sueño en el síndrome metabólico. Diabetes, síndrome metabólico y obesidad: objetivos y terapia. 2016; 9: 281.
  3. Lane JM, Jones SE, Dashti HS, Wood AR, Aragam KG, van Hees VT, Strand LB, Winsvold BS, Wang H, Bowden J, Song Y. Conocimientos biológicos y clínicos de la genética de los síntomas del insomnio. Genética de la naturaleza. Marzo de 2019; 51 (3): 387-93.
  4. Vallières A, Azaiez A, Moreau V, LeBlanc M, Morin CM. Insomnio en el trabajo por turnos. Medicina del sueño. 2014 1 de diciembre; 15 (12): 1440-8.
  5. Paruthi S, Brooks LJ, D’Ambrosio C, Hall WA, Kotagal S, Lloyd RM, Malow BA, Maski K, Nichols C, Quan SF, Rosen CL. Declaración de consenso de la Academia Estadounidense de Medicina del Sueño sobre la cantidad de sueño recomendada para niños sanos: metodología y discusión. Revista de medicina clínica del sueño. 15 de noviembre de 2016; 12 (11): 1549-61.
  6. Panel de la conferencia de consenso, Watson NF, Badr MS, Belenky G, Bliwise DL, Buxton OM, Buysse D, Dinges DF, Gangwisch J, Grandner MA, Kushida C. Academia de Medicina del Sueño y Sociedad de Investigación del Sueño. Revista de Medicina Clínica del Sueño . 15 de junio de 2015; 11 (6): 591-2.

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