La Generación Z se distingue por el dominio de la tecnología y herramientas digitales. Sus integrantes tienen menos de 30 años, por lo que en estos momentos enfrentan la primera etapa de la adultez. Aunque detrás de las ventajas que han obtenido por el mundo que les ha tocado vivir también hay una parte negativa.
Muchos de los jóvenes actuales viven de forma permanente el estrés financiero, es decir, la respuesta emocional ante las dificultades económicas y problemas como las deudas, la inestabilidad financiera o la incapacidad para cubrir necesidades básicas. Más allá del impacto inmediato también mantiene una relación directa con un desequilibrio de la salud mental.
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Las deudas de la Generación Z impactan en su salud mental
Con el objetivo de analizar de manera integral la relación entre el estrés financiero, los factores sociodemográficos y su posible impacto en la salud mental de los adultos jóvenes en Estados Unidos, un equipo del Hospital Houston Methodist encabezado por el Dr. Zulqarnain Javed, profesor asistente de investigación en cardiología, estudió la carga, las causas y las consecuencias que tienen los problemas económicos en el bienestar de personas de entre 18 y 26 años.
El estudio Social determinants of financial stress and association with psychological distress among young adults 18–26 years in the United States publicado en Frontiers in Public Health examinó las complejas interacciones entre la carga individual del estrés financiero, el malestar psicológico y las diferencias existentes dentro de los sistemas sociales.
A partir de datos combinados de la Encuesta Nacional de Entrevistas de Salud de los Estados Unidos (National Health Interview Survey) correspondientes al periodo 2013-2018, el equipo evaluó el estrés financiero mediante una puntuación acumulada (de 6 a 24) basada en la preocupación por seis tipos de gastos: gastos mensuales, vivienda, atención médica, enfermedad o accidente, mantenimiento del nivel de vida y ahorro para el retiro. Se consideró que presentaban un nivel alto quienes se ubicaban en el cuartil más alto de la puntuación.
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Relación entre el estrés financiero y la salud mental
La salud mental se midió mediante la Escala de Malestar Psicológico de Kessler y quienes obtuvieron una puntuación total K6 igual o superior a 13 fueron clasificados con un nivel alto. El equipo utilizó modelos multivariables de regresión ordinal y regresión logística para identificar, respectivamente, los principales determinantes sociales asociados al estrés financiero y su relación con la salud mental.
En el análisis se incluyeron 19,821 personas de entre 18 y 26 años, de las cuales el 17% (aproximadamente una de cada seis) reportó niveles elevados de estrés financiero. Algunas de las características asociadas con esta alta carga incluyeron ingresos bajos, menor nivel educativo, falta de seguro médico, pertenecer a grupos raciales distintos de la población caucásica y presentar enfermedades coexistentes.
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¿Cómo impacta el estrés financiero en la salud mental de la Generación Z?
El estrés financiero suele ir acompañado de malestar psicológico, que puede manifestarse mediante ansiedad, depresión, desesperanza y sentimientos de desánimo. A su vez, estas condiciones suelen agravarse cuando la preocupación persiste, lo que genera un ciclo que intensifica los problemas y puede tener consecuencias tanto a corto como a largo plazo.
Durante la adultez temprana (entre los 18 y los 26 años), las consecuencias del estrés financiero pueden ser aún más profundas, con efectos duraderos sobre la seguridad económica y la salud.
Las personas que recién alcanzan la mayoría de edad atraviesan un periodo de transición determinante, marcado por necesidades financieras cambiantes según sus circunstancias. Deben aprender a desenvolverse de manera independiente mientras enfrentan nuevas responsabilidades económicas, como costear sus estudios, pagar renta y servicios, además de comenzar a planificar su retiro.
Las repercusiones del estrés financiero durante esta etapa clave del desarrollo pueden extenderse a lo largo de la vida e incluso problemas físicos y mentales de largo plazo, una menor calidad de vida y dificultades para afrontar situaciones adversas. A pesar de los retos adicionales que enfrenta este grupo de edad, los efectos en los adultos jóvenes de la Generación Z siguen siendo un tema relativamente poco estudiado.
