La muerte también es negocio, ¡mira esto!

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En el ejercicio de la medicina el galeno se acostumbra a ver a la muerte como parte de un proceso natural de la vida, el cual hay que respetar en nombre del paciente y sus familiares, de modo que, por ética profesional, es poco probable que piense en hacer negocio con esta situación, sin embargo, hay quienes han observado oportunidades para abrir sus propias empresas, ¡mira esto!

Algoranza Ibética
Para “respetar su historia de amor” y brindar “un tributo a la pureza”, esta presa española ofrece “diamantes únicos”, y es que con los restos del ser querido, cabellos o cenizas, fabrica diamantes auténticos, desde 0,3 hasta 3 quilates.

Save My Ink Forever
Esta empresa de tatuajes asegura que lo que busca es “que el espíritu y el legado de sus seres queridos pueden vivir en las generaciones por venir”, y par ello ofrece a los deudos cortar y preservar la piel tatuada del fallecido, a modo de “monumento eterno” a través de un método patentado para su conservación.

Immortum
En este negocio creen que la perdida de un ser querido puede asimilarse mejor con un recuerdo imborrable, de modo que se encarga de grabar vídeos de enfermos terminales y personas mayores con demencia o limitantes graves para que sus allegados nunca los olviden, con el beneficio de que quien solicita el servicio puede decidir cuándo deberá recibirlo el destinatario, incluso 50 años después del fallecimiento del ser amado.

Eternal Reefs
En Estados Unidos, esta empresa ofrece “legados vivos” para “conmemorar el paso de un ser querido” ayudando a preservar el medio ambiente, pues su idea consiste en mezclar las cenizas de los fallecidos con un cemento biodegradable para crear arrecifes en las costas de Florida.

Celestis
Partiendo de la premisa “de las estrellas que nacen, a las estrellas que vuelven”, este curioso negocio es sólo para quienes están dispuestos a gastar cantidades estratosféricas de dinero, pues hay que pagar 12 mil 500 dólares por cada gramo de cenizas del ser querido cremado que se quiera enviar a la Luna, ¿te animas?

Imagen: Bigstock