La carrera de los diferentes laboratorios farmacéuticos para alcanzar una vacuna para Covid-19 es histórica. Nunca se había desarrollado una vacuna en un periodo tan corto. Por lo regular, es un proceso que tarda, al menos, una década, pero puede tardar más.

Como hemos leído insistentemente, el mundo tenía un siglo que no sufría una pandemia de estas dimensiones, desde la llamada gripe española, por lo cual se han inyectado todos los recursos públicos y privados para el desarrollo de vacunas para Covid-19 desde varias trincheras, sobre todo de farmacéuticas, pero también de institutos y universidades en todo el planeta.

Mucho del tiempo de desarrollo se debe, sobre todo, a que la vacuna se aplica a numerosas pruebas a distintos grupos, animales y humanos, con el fin de comprobar que el producto sea seguro y eficaz antes de salir al mercado.

Para la vacuna Covid-19 los tiempos se han acortado mucho, sobre todo por la presión de los diferentes gobiernos de todo el mundo, pues a nadie conviene tener a la gente confinada durante tanto tiempo y detener la actividad económica, lo que es igual o más dañino que la misma enfermedad.

Aunado a ello, esta nueva enfermedad que ahora recorre el mundo ha demostrado ser altamente contagiosa, tener una alta letalidad -en países como México de más de 10%- y dejar importantes secuelas.

Como sabemos, el gobierno de México tiene acuerdos firmados al menos con tres vacunas candidatas, con el fin de que una vez que se demuestre que sean seguras, puedan producirse, distribuirse y aplicarse a la población.

A pesar de que esta semana tuvimos buenas noticias de la farmacéutica Pfizer, en el sentido de que su vacuna previene el Covid en más de 90%, todavía falta que termine la fase tres y que el producto sea aprobado por las agencias de referencia internacionales, como la Food Drug Administration (FDA) de Estados Unidos y la European Medicines Agency (EMA) en Europa.

Esta vacuna, además, presenta dos dificultades adicionales, pues se necesita de dos dosis, la primera y el refuerzo, además de que necesita de una cadena de frío, dado que una vez producida se tiene que conservar a -80 grados centígrados, por lo cual se ha hablado de que esta vacuna en especial no es para países como el nuestro.

Así es, a pesar del acuerdo entre esta compañía farmacéutica y el gobierno, en específico entre la distribuidora estatal de medicamentos y vacunas, Birmex y Pfizer, la verdad es que la cuestión logística no está nada fácil, pues aunque el laboratorio entregue directamente en los puntos donde se aplicará la vacuna, clínicas y hospitales, habrá que considerar que se tiene que conservar en hielo seco, pero tiene una vida máxima de entre cinco y 10 días.

Si esta historia tiene final feliz, es decir, si se logra terminar felizmente la fase tres, producirla en cantidades industriales y entregarla mediante cadena de frío en donde se necesita, se estaría aplicando en el segundo trimestre de 2021. Además, está la esperanza en los demás desarrollos, de Astra Zeneca, Cansino y otros más. No está sencillo, pero hagamos votos para que así suceda.

Estetoscopio

México está por llegar al millón de contagios confirmados de Covid-19 y las 100 mil muertes, según datos oficiales. Como hemos dicho antes, hay varios estados que están por pasar a semáforo rojo. En la capital mexicana se esperan nuevas restricciones para la próxima semana, dado el aumento de hospitalizaciones. No es momento de bajar la guardia. Así que si puede, quédese en casa, mantenga la sana distancia, evite las reuniones sociales y use en todo momento el cubre nariz y boca.

Jorge Arturo Castillo es licenciado en Ciencias de la Comunicación (CC) y maestro en Relaciones Internacionales (RI) por la FCPyS de la UNAM. Es socio director de Comunicación CM, desde donde edita medios especializados en las industrias farmacéutica, salud, energía y tecnología. Es profesor de periodismo de la carrera de CC, en la UNAM, desde hace más de 27 años. Es generador de contenidos y ha desempeñado diversos cargos periodísticos en los principales medios de comunicación en México, así como algunos internacionales.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación (CC) y maestro en Relaciones Internacionales (RI) por la FCPyS de la UNAM. Es socio director de comunicación en CM, desde donde edita en medios especializados sobre industrias como farmacéutica, salud, energía y tecnología. Es profesor de periodismo de la carrera de CC en la UNAM, desde hace más de 27 años. Es generador de contenidos y ha desempeñado diversos cargos periodísticos en los principales medios de comunicación en México, así como algunos internacionales.