Se ha reconocido en múltiples ocasiones al Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) como una de las mejores organizaciones académicas del país. Junto con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), está en las primeras posiciones de rankings internacionales. Además, no es raro que sus investigaciones tengan un impacto en el sector salud. Como por ejemplo, el psicobiótico Lactobachill presentado por el Campus Guadalajara

De acuerdo con un comunicado, el psicobiótico es producto de un proyecto multidisciplinario. Para la elaboración de Lactobachill, participaron 13 alumnos de diferentes carreras. Cristina Figueroa, parte del equipo, afirmó que su producto ayuda a controlar la ansiedad y la depresión. Ella y sus compañeros partieron de la idea que en el intestino existen neuronas vinculadas al cerebro.

Estas neuronas, junto a la microbiota, están ligadas a la regulación de procesos neurológicos como la depresión. Cuando existe un desequilibrio, se pone en alerta todo el cuerpo. Nosotros, por medio de modificaciones genéticas, diseñamos un constructo. Este psicobiótico ayudará a modular estas interacciones al inhibir la respuesta inflamatoria.

Un psicobiótico inteligente para condiciones mentales

Figueroa apuntó que Lactobachill es producto de biología sintética. El psicobiótico es una versión modificada genéticamente del Lactobacillus rhamnosus. Este microorganismo, explica la estudiante, puede colonizar fácilmente el intestino. Gracias a sus propiedades, puede inhibir las señales de citoquinas asociadas a la desestabilización de la información sistémica. Asimismo, puede regular el sistema inmunológico y normaliza el eje intestino-cerebro.

Lactobachill recibió la medalla de bronce en la International Genetically Engineered Machine Competition (IGEM) 2018. Asimismo, el psicobiótico ganó el Premio Rómulo Garza dentro del mismo Tec de Monterrey. Los estudiantes, especializados en Biotecnología, Mercadotecnia y Sistemas Computacionales, apuntaron que el desarrollo inicial se extendió por casi un año.

A pesar de lo prometedor del proyecto, los alumnos señalan que el psicobiótico todavía no es adecuado para su uso en humanos. En los próximos meses se espera que el innovador producto continúe con otra ronda de investigación. El equipo reafirmó que está ansioso por corroborar la utilidad clínica de la sustancia. En parte, por las altas tasas de ansiedad y depresión en México.

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