Mientras el mundo se acerca al millón de muertos por Covid-19, se mantienen las investigaciones acerca de este nueva enfermedad. Gracias a los conocimientos previos y todo lo que se ha descubierto es que cada vez luce más prometedor contar con una vacuna. Aunque debido a la magnitud del proyecto, primero es necesario asegurar que realmente funcione para lo que fue diseñado y no provoque efectos secundarios de gravedad.

A la fecha son al menos nueve los laboratorios farmacéuticos que cuentan con proyectos en ensayos clínicos fase 3. Se trata de la última prueba para comprobar la efectividad de cada uno y la dosis indicada en los pacientes. De ellos México ya tiene convenios firmados con siete que darán inicio en las siguientes semanas.

Aunque de todos existe uno en particular que podría ser el primer en comercializarse en México. Se trata de la vacuna AZD1222 desarrollada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford. Gracias a un acuerdo previo ya se aseguró que nuestro país la producirá y distribuirá para toda América Latina.

En ese sentido, todo será posible gracias al financiamiento de la Fundación Slim. De esta manera se ha garantizado que México podría obtener la vacuna contra la Covid-19 un año antes de lo previsto. Conforme a lo estipulado, sería durante el primer trimestre de 2021 cuando se aplicarían las primeras dosis en nuestro país, aunque todavía no se define las personas que las recibirían antes que el resto.

Garantizar que la vacuna funciona

Aunque de acuerdo con Carlos Slim Domit, presidente de los Consejos de Administración de Grupo Carso y de América Móvil, sólo existe un aspecto muy importante para que eso pueda ocurrir. Se trata de que la vacuna de AstraZeneca reciba la aprobación internacional que necesita. Aunque en un inicio mostró resultados alentadores, en las últimas semanas ha presentado algunos inconvenientes.

Todo surgió a partir del inicio de la fase final de pruebas. Hasta el momento se ha notificado que dos mujeres inglesas que recibieron la inoculación desarrollaron mielitis transversa. Se trata de un efecto adverso bastante grave aunque no se ha podido comprobar con certeza que exista una relación directa.

Por lo anterior se ha comprometido la investigación que en su momento fue catalogada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la más avanzada para conseguir una vacuna contra la cepa de coronavirus.

Ahora todo depende de que los ensayos confirmen que el insumo sí funciona y no fue el responsable de los efectos adversos descritos. En caso de ser así superaría con éxito la fase 3 de ensayos clínicos y comenzaría la etapa de distribución y comercialización.