Los tratamientos con GLP-1 han revolucionado a la industria médica hasta posicionarse entre los más vendidos del mundo. Originalmente fueron creados para el control de la diabetes mellitus pero después se identificó otra poderosa propiedad: funcionan para combatir la obesidad. En cualquiera de los casos, la máxima indicación es siempre consultar primero a un profesional de la salud.
Por su parte, una de las preguntas más comunes es acerca del motivo por el que este tipo de fármacos ofrece mejores resultados en algunas personas. Un estudio de Mayo Clinic ofrece una posible respuesta al identificar un subtipo biológico diferenciado de obesidad que responde especialmente bien a la tirzepatida, un medicamento que imita dos hormonas naturales implicadas en la regulación del apetito y de la glucemia, acercando este campo a la medicina de precisión para la obesidad.
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¿Cuál es el tipo de obesidad para el que funcionan mejor los tratamientos con GLP-1?
La investigación A Subphenotype of Obesity With Reduced Enteroendocrine Glucagon-Like Peptide 1 Synthesis and Enhanced Tirzepatide Response, publicada en Gastroenterology, identificó un subgrupo de pacientes con obesidad que producen niveles más bajos de hormonas naturales reguladoras del apetito, presentan un vaciamiento gástrico más rápido y refieren mayor sensación de hambre después de las comidas.
Se trata de un subtipo del fenotipo de obesidad del “intestino hambriento”, caracterizado por una duración anómala de la sensación de saciedad. Las personas con obesidad del “intestino hambriento” pueden consumir porciones normales, pero picar entre horas con mayor frecuencia.
Estos pacientes perdieron casi el doble de peso tras seis meses de tratamiento con tirzepatida que las personas con otros subtipos de obesidad
“La obesidad es una enfermedad compleja impulsada por diferentes mecanismos biológicos. Nuestros hallazgos sugieren que podemos empezar a identificar qué pacientes tienen más probabilidades de responder a terapias específicas, en lugar de tratar la obesidad como si fuera una única enfermedad”, afirma el autor sénior Andres Acosta, M.D., Ph.D., gastroenterólogo y un investigador en obesidad de Mayo Clinic en Minnesota.
Resultados del estudio
Los investigadores estudiaron a 483 adultos con obesidad y lograron identificar tres tipos biológicos diferentes de la enfermedad. Aproximadamente 1 de cada 4 participantes producía niveles más bajos de GLP-1 y de otras hormonas que ayudan a las personas a sentirse saciadas después de comer.
Los pacientes de este grupo perdieron una media del 21.5 % de su peso corporal tras seis meses de tratamiento con tirzepatida, frente al 11.7 % de los pacientes de los otros grupos.
Los hallazgos respaldan los crecientes esfuerzos por personalizar el tratamiento de la obesidad utilizando la biología subyacente de cada individuo, en lugar de recurrir a un enfoque único para todos los pacientes.
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Los tratamientos con GLP-1 podrían ofrecer tratamientos personalizados contra la obesidad
Dado que la obesidad aumenta el riesgo de diabetes, enfermedades cardíacas, determinados tipos de cáncer y muchas otras enfermedades crónicas graves, identificar antes la terapia con tratamientos con GLP-1 adecuados podría mejorar los resultados en salud a largo plazo.
Los investigadores también encontraron que la reducción de los niveles hormonales se asociaba con una menor producción de hormonas en el intestino, y no con diferencias en el microbioma intestinal, lo que aporta nuevos conocimientos sobre la biología subyacente de este subtipo de obesidad.
Los autores advierten que serán necesarios estudios prospectivos antes de que este enfoque pueda incorporarse a la práctica clínica habitual; sin embargo, estos hallazgos representan un paso importante hacia un tratamiento más preciso y más individualizado de la obesidad.
