A partir del 2020 el mundo se transformó por completo a raíz de la aparición de la pandemia más grande del último siglo. De manera paulatina el problema se expandió hasta llegar a los seis continentes. A la fecha se ha presentado contagios de Covid-19 en 224 países y en la mayoría de ellos se mantiene una alerta permanente de peligro. Aunque al mismo tiempo también se han iniciado diversas investigaciones que buscan ofrecer alternativas de solución para conseguir un eventual regreso a la vida cotidiana.

En ese sentido, el avance más grande que se ha conseguido es la vacuna. La primera en concluir con todas las fases de ensayos clínicos y obtener la aprobación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue la de Pfizer. Después han llegado otras como la de Moderna, AstraZeneca, Sputnik V, CanSino y Johnson & Johnson, entre otras.

El reto que falta por cumplir en la industria farmacéutica

Pese a lo anterior, a la fecha todavía no se cuenta con un medicamento diseñado específicamente contra la Covid-19. Es la tarea pendiente que enfrenta la industria farmacéutica. Por lo mismo, de manera constante se llevan a cabo pruebas alrededor del mundo para buscar alternativas que puedan funcionar con los pacientes.

Ahora bien, en el caso de nuestro país, el director general de Epidemiología de la Secretaría de Salud (SSa), José Luis Alomía Zegarra, reiteró que ningún fármaco cuenta con el permiso como tratamiento generalizado contra esta enfermedad. Será hasta que las autoridades internacionales aprueben uno que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) pueda avalar alguno en México.

Por su parte, agregó que existen dos tratamientos que hasta ahora son los únicos que se recomiendan para ciertos casos de pacientes. Aunque para cada uno es necesario que se cumplan algunas condiciones específicas y deben ir precedidos por la recomendación de un médico. En caso contrario no se deben utilizar y los pacientes jamás se los deben de recetar a sí mismos.

Los únicos recomendados por las autoridades sanitarias

El primero de ellos es el suministro de oxígeno para combatir la hipoxia provocada por la enfermedad. Para obtener el suministro recomendado se puede utilizar un tanque o un equipo médico como los concentradores de oxígeno. Aunque de hecho la Cofepris ya publicó los lineamientos que se deben seguir para prevenir cualquier efecto negativo de este tratamiento.

Mientras que el segundo es la dexametasona porque se ha comprobado que reduce el riesgo de mortalidad en casos graves de Covid-19. Aunque para hacer un uso correcto las autoridades han publicado cinco reglas que se deben cumplir. Una de las más importantes es que solo un especialista puede prescribir el fármaco y debe ser en dosis pequeñas. En caso contrario puede ser contraproducente e inclusive poner en riesgo la integridad de los pacientes.

Aunque fuera de las dos opciones mencionadas no hay más que se puedan recomendar contra la Covid-19. A lo mucho son convenientes el paracetamol y los antiinflamatorios pero no son propiamente contra la enfermedad sino para mitigar los dolores de la fase inicial de la enfermedad. Por eso es necesario acudir desde los primeros malestares con un médico para que pueda hacer una revisión y valoración de cada caso.