Al hablar de medicamentos falsificados muchas veces sólo se piensa que es un delito aunque en realidad su impacto es mucho mayor. Además de ser una actividad ilegal también tiene un efecto nocivo en los pacientes. No sólo genera una falsa sensación de seguridad, sino que puede provocar diversas reacciones que ponen en peligro la salud.
Otro inconveniente es que a pesar de la lucha constante contra esta acción ilícita, la realidad es que durante los últimos años se ha incrementado a nivel global. Además no es una situación exclusiva de una nación, sino que ocurre en todas sin importar el nivel socioeconómico.
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Medicamentos falsificados en Latinoamérica
La lucha contra los medicamentos falsificados no es solo una tarea de control sanitario, sino una causa que protege el derecho fundamental a la salud. La producción de medicinas apócrifas y de baja calidad representan una causa importante de morbilidad y mortalidad que podría evitarse, además de generar una pérdida profunda de confianza pública.
De acuerdo con los datos públicos más recientes del Pharmaceutical Security Institute (PSI) correspondientes a 2024, se reportaron en el mundo 6,424 incidentes de delitos farmacéuticos; de ellos, 879 tuvieron lugar en América Latina.
Además, en el total global de estos episodios estuvieron involucrados 2,248 medicamentos diferentes. Los incidentes incluyen desde medicamentos falsificados hasta desvío ilegal, robos, ventas ilegales en línea, adulteración de productos y contrabando.
Por ende, los productos médicos de calidad inferior y falsificados generan numerosos problemas que se extienden más allá de quien los consume, dado que, afectan a las familias, a la sociedad en general, a los sistemas de salud y a toda la cadena de suministro farmacéutica.
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Consecuencias que genera el consumo de medicamentos falsificados
De este modo, resulta primordial reconocer que cuando un medicamento no funciona como debería, pueden ocurrir diversas consecuencias graves.
- No trata, ni previene la enfermedad para la cual fue recetado.
- Contribuye al preocupante fenómeno de la resistencia a los antimicrobianos.
- Genera un desperdicio de recursos valiosos, tanto económicos como asistenciales.
- Provoca una pérdida de confianza en los medicamentos y desconfianza hacia los profesionales sanitarios.
Además, a nivel socioeconómico, el impacto es igualmente negativo, según la OMS, esto contribuye a la pérdida de productividad, lo que aumenta los gastos tanto para el individuo como para el sistema nacional de salud.
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Las personas con carencias están más expuestas
También se debe considerar que los productos falsificados o de baja calidad llegan con mayor facilidad a los pacientes que viven en situaciones donde el acceso a productos médicos seguros y de calidad es limitado.
La magnitud de la situación se comprende mejor al recordar que hasta 2 mil millones de personas en todo el mundo carecen de acceso a medicamentos, vacunas, dispositivos médicos y otros productos sanitarios esenciales, lo que crea un vacío que se llena con productos falsificados y de baja calidad.
Dentro de este marco, vale la pena tener en cuenta que tanto los medicamentos genéricos como los innovadores pueden ser falsificados, desde productos muy costosos para el tratamiento del cáncer hasta aquellos muy baratos destinados al alivio del dolor.
En un mundo cada vez más globalizado, ningún país dispone por sí solo de los recursos y la capacidad suficiente para abordar esta amenaza de manera aislada. Por ello, Pfizer lanzó la campaña No Fake for Health’s Sake. El objetivo es fortalecer la regulación, promover la educación de los pacientes, garantizar canales seguros de acceso y fomentar la denuncia de prácticas ilegales.
