Cuando una enfermedad hace su aparición como ha ocurrido con la Covid-19, de inmediato la industria farmacéutica busca ofrecer una solución. La primera opción consiste en desarrollar una vacuna que brinde protección a las personas y evite contagios. Aunque la mayor desventaja es que los proyectos de este tipo requieren una gran inversión y demasiado tiempo. Es necesario realizar ensayos cínicos y el seguimiento de los voluntarios para constatar que realmente funcionan las propuestas.

A su vez, otra segunda opción es utilizar los fármacos ya existentes para verificar si funcionan con el nuevo problema. Aunque las probabilidades de conseguir buenos resultados son bajas, la parte benéfica es que no se necesita de tanto tiempo como el desarrollo de una vacuna.

Con lo anterior en mente, laboratorios de todo el mundo se han enfocado en realizar pruebas y así han identificado que algunas alternativas ya existentes funcionan con los pacientes infectados. En algunos casos disminuyen las molestias y en otros ayudan a obtener una curación en un menor tiempo.

Gracias a las pruebas llevadas a cabo se han identificado los fármacos que no funcionan y no se recomiendan contra esta cepa de coronavirus. Mientras que existen otros en los que la evidencia científica ha mostrado que sí son útiles aunque para casos específicos. Hasta el momento los únicos con resultados favorables son los siguientes.

Dexametasona

Diseñado originalmente para el tratamiento de la artritis y disponible en el mercado desde hace dos décadas, la dexametasona fue el primer fármaco que mostró funcionar contra la Covid-19. El antiinflamatorio inclusive ya recibió la aprobación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por los efectos positivos que genera en pacientes con el virus SARS-CoV-2.

En este caso, la máxima indicación que se ha hecho es que sólo funciona en pacientes en estado grave. De cualquier forma, para su aplicación es necesaria la previa valoración de un especialista. Una persona jamás se la debe recetar a sí misma porque podría ser contraproducente.

Anticoagulantes

Con base en una investigación del Hospital Mount Sinai de Nueva York, los anticoagulantes mejoran hasta en un 50 por ciento la supervivencia de los pacientes Covid-19. Aunque al igual que la opción anterior, sólo se recomienda en pacientes en estado grave de salud y con el aval de un especialista.

Esteroides

A través de un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA) se identificó la efectividad de esta opción. Con base en lo obtenido, un tratamiento con corticoides en pacientes críticamente enfermos de Covid-19 redujo el riesgo de mortalidad en un 20 por ciento. A partir de la evidencia científica demostrada la propia OMS actualizó sus guías clínicas para recomendar los esteroides.