De acuerdo con el Instituto Nacional de Cancerología (INCan), cerca del 70 por ciento de los tumores se diagnostican en etapas avanzadas de la enfermedad, lo que complica el tratamiento e impacta en la supervivencia y calidad de vida de los pacientes. Al final lo que ocasiona es un incremento en los costos directos e indirectos de la enfermedad.

A su vez, Globocan señala que en 2018 se registraron 190 mil 667 nuevos casos de cáncer en México. De ellos 85 mil 616 fueron en hombres y 105 mil 051 en mujeres. Por otra parte, las muertes por neoplasias alcanzaron un total de 83 mil 479 en todo el país. Tan sólo en la Ciudad de México durante el 2017 se registraron 8 mil 551 defunciones por esta causa.

Por lo anterior, Luis Alonso Herrera Montalvo, Director General del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen), destacó que con el propósito de contribuir en la reducción de la incidencia y mortalidad del cáncer es necesario fortalecer los programas de control de factores de riesgo y detección oportuna que aseguren un seguimiento adecuado y un tratamiento oportuno.

En este contexto, la prevención constituye la estrategia a largo plazo más efectiva para el control del cáncer. Un análisis detallado genómico, demográfico y de hábitos permitirá al Inmegen crear una base de datos para identificar los niveles de riesgo de cáncer en los mexicanos. Esta es una de las maneras en las que buscamos contribuir con la investigación para encontrar nuevos marcadores moleculares que puedan enfocarse en la detección oportuna, la prevención y establecer diferentes niveles de riesgo.

Mejorar la detección de tumores

Uno de los más grandes retos en la actualidad es la inmersión en la medicina de precisión. En algunas áreas, como la oncología, el uso dirigido de tratamientos innovadores exige el conocimiento de las características biológicas de los tumores para brindar resultados más efectivos.

La medicina de precisión usa la información sobre genes, proteínas y otras características de la patología de una persona, a fin de determinar el diagnóstico o el tratamiento de la enfermedad. La información acerca del estilo de vida, el género o el origen étnico, entre otros factores, completan lo que sería el retrato de mayor resolución con el que podría contar la práctica médica de un futuro no muy lejano.

Si bien, este nuevo enfoque tiene un mayor campo de uso en la oncología, lo cierto es que su aplicación tiende a globalizarse. La diabetes, la obesidad y la depresión, así como los aproximadamente 350 millones de personas en el mundo que padecen alguna de las enfermedades clasificadas como raras forman parte de la lista de áreas de interés en la medicina de precisión.

La tendencia mundial para el uso de la medicina genómica está cambiando. La expectativa es que se empiecen a incorporar en las grandes bases de datos que tienen la información genómica de muchos individuos, variables clínicas, demográficas, culturales y también ambientales. Y con esto se logren algoritmos de análisis que sean más precisos.

Actualmente, el número de pacientes que se ven beneficiados con el uso de las tecnologías genómicas sobre todo en el área de cáncer y enfermedades raras, sigue siendo muy bajo. Lo que muestran los estudios es que son del 10 al 12 por ciento.