Con el pasar de los años la obesidad ha ganado terreno hasta posicionarse como un problema de salud pública mundial. Con base en la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en América Latina el 58 por ciento de los habitantes vive con exceso de masa corporal. Al hacerlo se incrementan las probabilidades de desarrollar múltiples enfermedades y padecimientos. Mientras que ahora la medicina personalizada podría ayudar a ofrecer una alternativa a las personas afectadas.

¿Qué es la medicina personalizada?

Hasta ahora principalmente ha sido utilizada en las enfermedades raras y en el cáncer. Son escasos los intentos por personalizar el tratamiento de enfermedades crónicas no contagiosas, como la obesidad, que es una afección crónica y recurrente, además de causa principal para diabetes tipo 2, hepatopatía grasa y enfermedad cardiovascular. Si bien existen muchas intervenciones para la obesidad, como dietas, dispositivos, cirugía y medicamentos, poco se sabe respecto a qué predice la respuesta ante estas intervenciones contra la obesidad.

“En la práctica clínica, las alternativas actuales de tratamiento continúan haciendo difícil mantener la pérdida de peso”, comentó el Dr. Andrés Acosta, gastroenterólogo de Mayo Clinic y experto en obesidad.

A fin de abordar este asunto, el Dr. Acosta y su equipo de investigadores en Mayo Clinic emprendieron el estudio de los medicamentos contra la obesidad, según los fenotipos de esta, para mejorar la pérdida de peso.

Los resultados se publicaron en la revista Obesity y revelan una relación entre el método guiado por el fenotipo y una pérdida de peso 1.75 veces mayor después de un año, con una proporción del 79 por ciento de pacientes que perdieron más del 10 por ciento en un año, comparado con 34 por ciento entre quienes recibieron tratamiento sin la guía del fenotipo.

¿Qué son los fenotipos y por qué son importantes?

El equipo estatificó la obesidad en cuatro fenotipos:

  1. Hambre cerebral, controlada principalmente por el eje cerebro-intestino y que requiere una cantidad anormal de calorías para sentir llenura.
  2. Hambre emocional, o sea, el deseo de comer para lidiar con emociones positivas y negativas.
  3. Intestino hambriento, donde la sensación de llenura tiene una duración anormal.
  4. Consumo lento, donde la tasa metabólica está disminuida.

En lo referente al equilibrio energético, o sea, la ingesta frente al gasto, estos cuatro fenotipos regulan el peso corporal. Los factores impulsores son la sensación de llenura, la duración de esa sensación de llenura y la ingesta por motivos emocionales. Los factores impulsores del gasto energético son el gasto energético en reposo, la actividad física no correspondiente al ejercicio, el ejercicio y el efecto de la comida y el ejercicio en la termogénesis (el aumento en la tasa metabólica que ocurre después de una comida).

“Era fundamental explicar las diferencias existentes entre los pacientes en algunos de estos componentes mensurables de la ingesta alimentaria y el gasto energético, así como evaluar la posibilidad de personalizar la terapia para la obesidad”, señaló el Dr. Acosta.

El equipo planteó la teoría de que la clasificación de los fenotipos revelaría subgrupos de la obesidad y mejoraría la respuesta a los medicamentos contra ella.

El equipo de Mayo Clinic condujo un ensayo clínico de un año, que se realizó en un centro para control del peso y donde se asignó aleatoriamente a 312 pacientes a un tratamiento guiado por el fenotipo, o a un tratamiento no basado en el fenotipo, y ambos incluían medicamentos contra la obesidad.

En la era de la medicina personalizada, la propuesta de estratificación guiada por el fenotipo y el método de tratamiento, junto con los resultados positivos informados en ensayos aleatorios anteriores, constituyen un adelanto en el método de la medicina de precisión para optimizar la terapia contra la obesidad.

Las investigaciones del Dr. Acosta abarcan muchas de las principales áreas de la medicina personalizada. Su equipo aplica a la obesidad los principios de la farmacogenómica (interacción entre fármacos y genes) para entender mejor el desarrollo de la enfermedad, reducir incongruencias en el tratamiento y disminuir los efectos secundarios del tratamiento. El propósito es estratificar la obesidad a fin de respaldar el desarrollo de fármacos personalizados para el tratamiento de esta afección y generar medicamentos más seguros y eficaces.