La medicina alternativa es un significativo dolor de cabeza para el sector salud. Muchos pacientes la prefieren para aliviar sus síntomas, a pesar de los riesgos. Pero frente a la medicina tradicional, que en ocasiones puede tener usos reveladores, las pseudoterapias son un verdadero peligro. No solo impiden a los pacientes encontrar una cura, incluso provocan fanatismo en el público.

Ante este reto, los médicos ibéricos quieren poner un alto. Según Infosalus, la Ordem dos Medicos de Portugal y el Consejo General de Colegios Médicos de España han hecho una solicitud. Piden que las pseudoterapias queden “prohibidas y excluidas de cualquier circuito sanitario. Además, solicita su clasificación oficial como prácticas que “atentan contra la salud pública”.

Pseudoterapias: una creencia de casi mil 500 muertes al año

Solo en España, estos tratamientos provocan entre mil 210 y mil 460 muertes al año. Así lo afirma la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP). De acuerdo con la agencia española, la asociación también contabilizó 18 mil centros de pseudoterapias en el país. En ellos se atiende tanto a pacientes de cáncer como a personas con otras afecciones graves.

Las máximas organizaciones médicas ibéricas presentaron sus pedidos en la Declaración Madrid. En el documento, apuntan que las pseudoterapias han creado gran confusión entre los pacientes. Reafirman que mucha gente ya no distingue entre medicina basada en el conocimiento. Eso ha permitido la popularización de tratamientos sin la aprobación de la comunidad científica.

La profesión médica europea debe responder con contundencia ante este tipo de malas prácticas. Pero también se debe hacer desde otros ámbitos y desde las autoridades competentes. Éstas disponen de la legislación suficiente para actuar contra las pseudoterapias. Son absolutamente detestables y perjudiciales para la salud pública y la seguridad de ciudadanos y pacientes.

También solicitan en la Declaración Madrid que cualquier acto de promoción o aplicación de estas pseudoterapias constituya un fraude sanitario. Asimismo, creen necesario un mayor nivel de vigilancia sobre centros y personas. Así, se pueden reducir los casos de ‘especialistas’ sin las acreditaciones oficiales y que publicitan falsas actividades curativas y preventivas.