Con más de 70 años de historia, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es la columna vertebral de la salud en nuestro país. A la fecha atiende a poco más de 60 millones de derechohabientes, lo que representa la mitad de la población total. Aunque a pesar de su importancia no suele recibir el trato que merece de parte de las autoridades. Durante décadas se mantuvo en el abandono y el resultado se puede apreciar en la actualidad con sus instalaciones descuidadas.

Ahora bien, con base en el reporte anual 2019, el Seguro Social cuenta con 114 mil 510 médicas y médicos generales, especialistas, odontólogos y en formación. La cifra es insuficiente para las capacidades actuales del país. Por lo mismo, la mayoría de las ocasiones las salas de espera lucen abarrotadas ante las necesidades de los pacientes.

De esta manera, hasta el año pasado se calculaba que el IMSS tenía un déficit de 94 mil médicos y 192 mil camas de hospital. Como consecuencia no sólo los pacientes sufren sino también los trabajadores porque deben hacer dobles esfuerzos para cumplir con sus labores.

Pero si dentro de una jornada cotidiana de trabajo eso ya es un inconveniente, cuando se trata del personal que trabaja en las áreas Covid-19 es todavía peor. A raíz de que algunos nosocomios fueron reconvertidos para atender exclusivamente a personas con esta nueva cepa de coronavirus se ha intensificado el problema.

Trabajo extremo dentro de los hospitales

De acuerdo con testimonios de médicos que trabajan en hospitales Covid-19, en un turno deben atender hasta a 10 pacientes. El resultado es un jornada de trabajo agotadora en donde se termina con altos niveles de estrés y ansiedad, además de agotamiento tanto físico como mental.

A su vez, por el elevado número de pacientes existe una mayor carga viral a la que están expuestos los médicos. Existe una fuerte contaminación y a pesar del uso de Equipos Personales de Protección (EPP) hay un elevado riesgo de contagio.

Por otra parte, mientras más cansado se encuentre un médico se incrementan las probabilidades de cometer errores o fallas. Y cuando se trata de cuestiones tan delicadas como laborar en un área Covid-19 es todavía más complicado.

En parte, podría ser una de las causas que expliquen por qué México es el país con más médicos fallecidos por Covid-19 en el mundo. Sus jornadas de trabajo son extremas y en algunos casos inclusive deben laborar más de un turno porque no existe el personal suficiente en los hospitales.