Crisis, miedo, frustración y angustia son algunos de los enfrentamientos que los médicos y personal de la salud viven el día de hoy tras el creciente número de contagios por COVID-19, y que de no poder controlar, podrían ocasionarles estrés postraumático.

México ingresó a fase 3 el pasado 21 de abril con más de 9 mil 501 contagios y 857 muertos, mismos que han ido en aumento y provocado la saturación de los hospitales, así como una constante exigencia hacia el personal de la salud para enfrentar jornadas largas de trabajo.

Por si fuera poco, en el país se han registrado casos de agresión por parte de la población hacia los profesionales de la salud donde diversos testimonios hablan de cómo han tenido que soportar maltrato, insultos, discriminación y rechazo mientras también viven con el temor de adquirir la enfermedad y contagiar a sus seres queridos.

Ante esto, especialistas advierten que el primer impacto psicológico en el personal de salud por la emergencia sanitaria, será el estrés postraumático que en su mayoría viene acompañado con trastornos de sueño, dificultades para expresar emociones y hasta pensamientos suicidas, por lo cual deben disponer de atención psicosocial y sobre todo, apoyo familiar.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo cada 40 segundos se suicida una persona, y al año cerca de 800 mil. En México, el suicidio se incrementó en un 275% de 1970 a 2007, cobrando el mayor número de vidas en la población masculina.

Po lo tanto, es importante que los profesionales de la salud no ignoren cualquier síntoma que pudiera generar estrés postraumático, recordemos que ya de por sí son susceptibles de sufrir del síndrome de Burnout, que consiste en un estado de agotamiento físico, mental y emocional causado por el cansancio psíquico o estrés que surge de la relación con otras personas en un clima laboral que se complica ahora más en los hospitales.

Afortunadamente, el gobierno mexicano busca evitar este tipo de acontecimientos y ha implementado brigadas de salud mental y una línea telefónica dedicada para que los médicos y enfermeros puedan llamar para solicitar ayuda.

“La línea de la vida ha tenido un aumento de llamadas en cuanto ansiedad y estañes emocional, llegan varios cientos por hora, y los motivos han sido por cris, ansiedad, enojo, estañes y otras por conflictos laborales”, mencionó Lorena Rodriguez-Bores Ramirez, secretaria técnica del Consejo Nacional de Salud Mental.

Por lo anterior, si usted requiere o detecta síntomas en alguien que requiera ayuda, puede comunicarse al 911 o en los teléfonos del Instituto Nacional de Psiquiatría 800 953 1704 y 56 55 30 80.