Dentro de la historia moderna existe un evento que a la fecha es recordado por su impacto. Se trata del ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001 (también conocido como 9/11) contra las Torres Gemelas de Nueva York. Es un hecho que marcó para siempre la historia no solo de un país sino de todo el mundo. Aunque en ese momento no existían las redes sociales fue televisado en tiempo real. Precisamente hoy en su vigésimo aniversario vale la pena analizar lo que ha ocurrido con los equipos de médicos y bomberos que de inmediato brindaron ayuda a las víctimas.

Como ocurre con cualquier tragedia, el apoyo de los profesionales de la salud es esencial. En este caso fueron cientos e inclusive miles los que de inmediato acudieron al lugar del siniestro para ofrecer su ayuda. En este tipo de situaciones no solo se requiere de personas que ayuden a sacar los cuerpos de los lesionados sino ofrecer atención de primeros auxilios.

Si bien, el objetivo central de los médicos y enfermeras es atender la salud de sus pacientes, eso implica muchos riesgos. En ocasiones inclusive ponen en riesgo su integridad con tal de proteger a los demás y eso es algo de lo que pocas veces se habla.

Mientras que en este caso en particular fueron muchos los retos a los que se enfrentaron. El primero y más obvio fue que en cualquier momento se podían caer fragmentos de la estructura de los edificios y eso sería mortal. Pero otro aspecto que se debe tomar en cuenta fue la nube con gases tóxicos que se formó en el lugar del siniestro y la cual se mantuvo durante semanas.

Mayor incidencia de cáncer de tiroides

A 20 años de ese trágico suceso la Universidad Federal de São Paulo y la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins realizaron un estudio internacional. El resultado final ha sorprendido a todos. Lo que mostró es que la incidencia de cáncer de tiroides es tres veces mayor en los médicos, enfermeras y bomberos que atendieron el 9/11 que en la población en general.

“Estábamos preocupados por el alto nivel de incidencia de cáncer de tiroides, temiendo que pudiera deberse a un diagnóstico excesivo o a resultados falsos positivos, pero demostramos que no es el caso. La evaluación y el control anuales pueden detectar realmente el cáncer de tiroides en una etapa temprana, lo que aumenta la probabilidad de un pronóstico favorable”.

El motivo de esta relación todavía no queda claro, pero se piensa que el polvo de los escombros que inhalaron para atender a las víctimas podría ser el responsable. Posiblemente ahí se encuentre la relación con este tipo específico de tumor.

Vulnerabilidad en salud mental

Por otra parte, también se ha observado un aumento de casos de cáncer en general entre los habitantes de la zona del World Trade Center de Nueva York. Se estima que desde los ataques terroristas se han confirmado más de 10 mil casos de diversas neoplasias.

Por otra parte, el daño no solo ha sido en la salud física sino también en la parte mental. El estudio titulado World Trade Center Health Program: First Decade of Research muestra que los daños han sido a largo plazo e inclusive pueden llegar a mantenerse de por vida en las personas afectadas. En ese sentido, el estrés, nerviosismo y cuadros graves de depresión han persistido tanto en los médicos como en los habitantes de la ciudad.