Durante los últimos años la hepatitis C se ha consolidado como un problema de salud pública en México. Uno de los principales motivos detrás del fenómeno es su falta de síntomas en etapas iniciales, lo que provoca que su presencia pase desapercibida en muchas personas. Hasta que avanza a fases más avanzadas se logra su diagnóstico certero.
Tan sólo en la actualidad se estima que hay entre 400,000 y 600,000 personas con esta infección en el país aunque no existen cifras oficiales. La cantidad real de personas afectadas podría ser mucho mayor.
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México se compromete a eliminar la hepatitis C para el 2030
Con este panorama, el secretario de Salud, David Kershenobich, reafirmó el compromiso del Gobierno de México para eliminar la hepatitis C como problema de salud pública hacia 2030. El ambicioso proyecto incluye estrategias de prevención, detección oportuna, diagnóstico y acceso universal al tratamiento.
El funcionario indicó que el objetivo planteado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la eliminación de la hepatitis C como problema de salud pública, lo que implica reducir de manera significativa su transmisión y sus consecuencias, aunque puedan seguir presentándose casos asociados a factores de riesgo.
Hepatitis C: síntomas, factores de riesgo y tratamientos disponibles
México es pionero en el combate a la hepatitis C
En este punto, vale la pena destacar que México fue el primer país de América Latina en implementar una política nacional para la eliminación de la hepatitis C y atribuyó los avances alcanzados a un modelo innovador de adquisición de medicamentos que permitió ampliar el acceso al tratamiento.
“El tratamiento de la hepatitis C en México es completamente gratuito. No tienen costo los medicamentos ni las pruebas diagnósticas, lo que coloca a nuestro país entre los pocos que han logrado garantizar el acceso universal a esta atención”, señaló.
Gracias a esta estrategia, la prevalencia estimada de hepatitis C en el país ha disminuido de aproximadamente dos por ciento al inicio del programa a cerca de 0.6 por ciento en la actualidad.
Actualmente existen pruebas rápidas y tratamientos altamente eficaces que permiten diagnosticar e iniciar la atención en los propios centros penitenciarios y de atención a las adicciones, contribuyendo a interrumpir la transmisión del virus.
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La hepatitis B sí se puede prevenir mediante la vacunación
Asimismo, hizo un llamado a fortalecer la vacunación contra la hepatitis B, al recordar que, a diferencia de la hepatitis C, esta enfermedad sí puede prevenirse mediante la vacunación.
“La hepatitis B cuenta con una vacuna segura y eficaz. Debemos insistir en que toda la población complete su esquema de vacunación, ya que esta es la mejor herramienta para prevenir complicaciones graves como la cirrosis o el cáncer de hígado”, enfatizó.
Por su parte, el director general del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el SIDA (CENSIDA), Juan Luis Mosqueda Gómez, destacó que la eliminación de la hepatitis C solo es posible mediante el trabajo coordinado entre las instituciones del sector salud, las organizaciones de la sociedad civil, la academia y los organismos internacionales.
Mosqueda Gómez recordó que los tratamientos antivirales de acción directa han cambiado por completo el panorama de la enfermedad, al permitir la curación en un periodo de dos a tres meses con una alta eficacia y mínimos efectos adversos.
Añadió que México garantiza de manera gratuita la prevención, el diagnóstico y el tratamiento para todas las personas que viven con hepatitis C, lo que constituye uno de los pilares para alcanzar la meta de eliminar esta enfermedad como problema de salud pública antes de 2030.
