El momento por el que atraviesa nuestro país y en general toda América es uno de los más complicado desde el inicio del brote de Covid-19. A la fecha el continente aglutina más de la mitad de los casos de todo el mundo. Mientras en la mayoría de naciones de Europa y Asia ya existe un descenso notorio de casos y las muertes diarias son mínimas, aquí ocurre lo contrario. El problema luce bastante lejano de ser solucionado.

Una de las mayores críticas que se le ha hecho a México es su negación a realizar pruebas de diagnóstico Covid-19 entre la población. Mientras que otros países las han aplicado de manera masiva, aquí se ha optado por otro tipo de estrategias.

En ese sentido, hace unas semanas la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer que aunque la aplicación masiva de pruebas ha funcionado en países como Australia y Corea del Sur, no es una medida indicada para todos. De hecho, se dijo que en México no serviría por alta densidad poblacional.

Mínimas pruebas de detección Covid-19 realizadas en México

Pese a lo anterior, ahora el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó los resultados del informe Desarrollo Humano y COVID-19 en México: Desafíos para una Recuperación Sostenible. Lo que más llama la atención es que nuestro país es uno de los de América Latina que menos pruebas de este tipo realiza.

Con base en la investigación, el número de casos confirmados es demasiado alto en relación con el alcance de las pruebas.

Para poner en contexto, en la actualidad México realiza 65 pruebas por cada millón de habitantes. El inconveniente es que el promedio de los demás países de Latinoamérica y el Caribe es de 305 por cada millón. Mientras que el promedio de Europa y Asia es de 769 pruebas.

Ante esta situación, se indica que los países que hacen pruebas insuficientes el número real de infectados suele ser mucho mayor que el número de casos confirmados.

Falsa seguridad entre los habitantes

Como consecuencia de lo anterior se genera una falsa impresión de seguridad entre la población. Por lo mismo, disminuye la aversión de los habitantes a relajar las medidas de protección y de distanciamiento social. Al final se trata de un círculo vicioso en el que todos se ven afectados.

De esta manera, se teme que el número real de casos positivos en México sea hasta tres veces mayor al reportado por la Secretaría de Salud (SSa). Si bien la aplicación de pruebas de forma masiva podría no ser recomendable para nuestro país, la actual cantidad que se realiza también es insuficiente. La conclusión de los investigadores es que se deben llevar a cabo más entre la población para realmente lograr tener un control.