La aparición de la Covid-19 ha provocado una de las mayores crisis sanitarias y financieras de la era moderna. Sus estragos se mantienen porque el problema todavía no ha sido superado e inclusive ya se observan rebrotes en múltiples países. Aunque también ha traído consigo algunos importantes innovaciones como las vacunas de ARN mensajero (ARNm). Dentro de las opciones que se basan en esta tecnología se encuentran las de Pfizer y Moderna.

¿Y eso qué es?

Las vacunas de ARN mensajero (ARNm) contra la Covid-19 no modifican ni interactúan con el ADN de ningún modo. La inmunización lleva instrucciones a las células para generar una proteína que desencadena una respuesta inmunitaria.

El ARNm de la vacuna permanece en el citoplasma y nunca ingresa al núcleo de la célula que es donde se encuentra el ADN.

La evidencia indica que el ARNm permanece en el citoplasma aproximadamente nueve días, tiempo suficiente para que la célula transcriba las instrucciones y genere la proteína que va a presentarse como antígeno para estimular la activación del sistema inmune.

Aunque en general ambas alternativas muestran una alta eficacia contra la enfermedad también han enfrentado diversas adversidades. La más reciente es porque después de una profunda revisión la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) reconoció que existe un posible vínculo a desarrollar miocarditis y pericarditis.

Desde inicios de año el Ministerio de Salud de Israel, uno de los países más avanzados en la protección de sus habitantes, alertó de una posible relación aunque en ese momento solo mencionó a Pfizer.

Con base en las autoridades de ese país, entre diciembre de 2020 y mayo de 2021 se reportaron 275 casos de miocarditis. Mientras que un aspecto preocupante es que la mayoría ocurrieron en personas menores de 30 años que recién habían sido vacunadas.

Nueva relación confirmada

Desde entonces la EMA inició una investigación y ahora a través de un boletín por fin reconoce no solo ese efecto secundario sino también la pericarditis.

Por todo lo mencionado la Agencia señaló que a partir de ahora ambas farmacéuticas están obligadas a modificar la información de los empaques de sus vacunas. Las dos deben añadir que dentro de los posibles efectos secundarios que pueden desarrollar las personas se encuentran la miocarditis y pericarditis.

El Comité concluyó que los casos ocurrieron principalmente dentro de los 14 días posteriores a la vacunación, más a menudo después de la segunda dosis y en hombres jóvenes. Mientras que hasta ahora solo se tiene conocimiento de cinco decesos que ocurrieron en Estados Unidos. Todas las víctimas eran de edad avanzada y tenían comorbilidades.

Ahora bien, algo muy importante es que la probabilidad de que cualquiera de los dos problemas cardíacos ocurran es bastante baja. Como parte de la investigación se obtuvo que hubo 145 casos de miocarditis y 138 de pericarditis entre un total de 177 millones de dosis de Pfizer.

Mientras que dentro de Moderna lo que se obtuvo fueron 19 casos de miocarditis y 19 de pericarditis dentro de 20 millones de dosis administradas.