Dentro de tus tareas habituales como médico se encuentra la atención directa a pacientes. Es una actividad que requiere el máximo cuidado y atención para poder identificar con precisión el origen de la enfermedad o malestar. Además muchas veces la cantidad de personas en la sala de espera es tan elevada que debes agilizar tu servicio. Con esto, se convierte en un doble reto en el que debes ofrecer un servicio óptimo pero también rápido.

Si bien, en la mayoría de las ocasiones el servicio no presenta mayores complicaciones, también existen algunos casos que pueden llegar a provocar tu desesperación. Se trata de situaciones atípicas que generan enojo, frustración y pueden llegar a provocar que quieras terminar la relación con el paciente.

Aunque por lo regular es el paciente el que elige cambiar de médico, también existen situaciones en las que tú puedes tomar la decisión de no atender a alguien. Aunque siempre debe existir un motivo o fundamento legal y a continuación te mencionamos algunos de los principales.

Falta de pago del paciente

Es uno de los más obvios pero siempre se debe de tener presente. Aunque es necesaria la vocación de servicio, no se puede olvidar que tu actividad, como cualquier otra, requiere del pago previo para su realización. Si regalas tu trabajo no sólo te denigras tú sino que afectas a todo el gremio.

Dentro del sector privado siempre es necesario el pago del paciente para poder recibir el servicio. Si alguna persona no cumple con esta norma entonces estás en tu derecho de negar el servicio y simplemente terminar la relación.

Ser víctima de una agresión física o verbal

Dentro del consultorio se pueden presentar todo tipo de situaciones pero una que nadie espera es sufrir una agresión física o verbal de parte del paciente. Cualquier error de comunicación puede provocar su enojo hasta niveles en los que no lo puede controlar.

Además de ser una experiencia penosa que nadie quiere vivir, también afecta por completo la relación a futuro dentro del consultorio. Cuando se llega a presentar un caso de este tipo jamás va a volver a existir la confianza previa y por lo mismo lo mejor es terminar la relación con el paciente.

Falta constante a las citas de seguimiento

Para cualquier tratamiento médico siempre es fundamental el correcto seguimiento de las indicaciones. En caso contrario es muy complicado obtener una recuperación plena porque siempre va a existir el riesgo a sufrir una recaída.

Por lo anterior, si existen citas de seguimiento para verificar la evolución del paciente lo primero que se desea es su interés y cooperación. En caso de que no asista una vez puede existir una justificación que lo haya impedido y puede ser comprensible. Aunque cuando sus faltas son constantes entonces lo mejor es dar por concluida la relación y recomendar a la persona que asista con otro médico.

¿Y tú qué otros motivos consideras que son suficientes para terminar con la relación médico-paciente?