¡No compares a tu hijo!

En ocasiones los padres nos preocupamos porque nuestros hijos no tienen un desarrollo similar al de sus compañeros. ¿Debo alarmarme?

Es muy común que llegue a mí consulta con una madre preocupada porque su hijo o hija es el más bajito de su salón, o porque es más delgado que el resto de sus amigos de la edad. Siempre les explicó que si bien es cierto que existen percentiles para la población pediátrica que nos ayudan a orientarnos acerca de la talla y peso ideal para un niño de acuerdo a su edad, debemos también tener en cuenta la raza, la talla de los padres y los antecedentes de cada niño, puesto que, no es lo mismo un niño de término que un niño prematuro e inclusive un niño de extrema prematurez, hábitos alimenticios, entre otros factores.

Siempre les cuento la anécdota de unos pacientes originarios del sureste de México donde la mamá medía 150 centímetros y el papá 148 centímetros; los cuales tenían una niña que al año estaba la percentil más baja para su edad, Pero de acuerdo a la talla de sus padres estaba en su talla esperada. Para abordar adecuadamente un niño con talla baja, debemos hacer una historia clínica completa y de preferencia medir a los padres en consulta, así mismo medir al niño adecuadamente: sin zapatos, con una posición correcta y un estadímetro.

En cuanto al peso, estamos acostumbrados a que un niño sano es un niño gordito, lo cual no es para nada verdadero, muchísimas veces el niño ”delgado” que me llevan, está en su peso ideal, y no hay que complementar nada.

Por tanto, recuerda que tu hijo es único, que tu obligación es llevarlo a sus citas de revisión de niño sano al pediatra ( el primer año cada mes, y posteriormente tres veces al año), en donde se detectarán patologías tempranamente. Pero fuera de ahí, debes dejar de comparar a tu pequeño, cada uno hablara , caminara, correrá a su debido tiempo; niños lo hacen un poco antes, algunos un poco después. Dale su espacio y su tiempo. Edúcalo con adecuados hábitos alimenticios y deja de preocuparte por los niños de su entorno.

Disfruta a tu hijo, cada momento, cada etapa, porque por estar preocupada o preocupado por los demás, dejas de ver las maravillas que realiza tu hijo. Te pierdes su primera sonrisa, sus primeros pasos, sus primeras palabras. Y esos momentos no se repetirán nunca.

Dra Estela Velázquez
Pediatra