La atención médica se va a transformar en el futuro cercano, eso es un hecho. Los especialistas de salud deben empezar a desarrollar nuevas habilidades. Solo con ellas, podrán aprovechar al máximo las innovaciones y tecnologías que se avecinan. Uno de estos dispositivos futuristas ya está a la vuelta de la esquina. Se trata de una pastilla que puede ser manejada a control remoto.

El prototipo de la pastilla se describe en un estudio de la revista Advanced Materials Technologies. Los creadores de esta innovación forman parte del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Giovanni Traverso y Robert Langer, coautores líder, dicen que pueden crearse con impresión 3D. Además, son capaces de desempeñar varias funciones, desde administrar medicina hasta obtener datos.

Nuestro sistema podría proveer un ciclo cerrado de monitoreo y tratamiento. Con solo una señal, se puede guiar la administración de un fármaco. Incluso, modificar la dosis de una medicina […]. Nos emociona por esta demostración de impresión 3D. También nos enorgullece ver cómo las tecnologías ingeribles pueden ayudar a la gente mediante innovadoras aplicaciones móviles.

Una pastilla multifunción para el futuro de la medicina

Este dispositivo también podría, en teoría, comunicarse con otros dispositivos. Es decir, establecer contacto con gadgets, wearables o implantes inteligentes. Además, podría equiparse para detectar infecciones, reacciones alérgicas y eventos adversos. Incluso se puede utilizar como un sistema de respuesta inmediata. Esto, porque la pastilla podría administrar un fármaco en una emergencia.

Tanto Traverso como Langer creen que esta pastilla podría ayudar a muchos pacientes. En especial, aquellos con malaria o el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Como necesitan dosis estrictas de medicamento, su dispositivo podría administrarlo automáticamente. Su más reciente versión del aparato podría permanecer hasta un mes en el estómago antes de disolverse.

A futuro, los investigadores pretenden mejorar ciertos sistemas de la pastilla. Primero, verán la posibilidad de cambiar su fuente de energía, una batería, por algo más útil. Por ejemplo, el mismo ácido del estómago. También explorarán los límites de la manufactura 3D para potenciar la medicina personalizada. Esperan que en dos años podrán iniciar pruebas en pacientes humanos.