Para reconocer el trabajo de una destacada científica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se eligió su nombre para designar a un nuevo grupo de bacterias. Se trata de un hecho histórico porque es la segunda ocasión que logra obtener esta distinción. A continuación te compartimos toda la información acerca de Esperanza Martínez Romero y su legado.
La doctora Martínez Romero es considerada una de las científicas más destacadas e influyentes en la historia de la ciencia mexicana moderna. Su trabajo se enfoca en el campo de la microbiología, la simbiosis y la ecología genómica, siendo un referente mundial en el estudio de las bacterias benéficas para las plantas y el medio ambiente.
También lee: ENARM 2025: Estas fueron las 10 universidades públicas con los mejores puntajes
Científica de la UNAM ahora tiene su propio género de bacterias
En la actualidad se desempeña como directora del Centro de Ciencias Genómicas (CCG) de la UNAM pero lo más reciente es que un nuevo grupo de bacterias fue nombrado en honor a la científica mexicana. Se trata de 12 especies diferentes de fijadoras de nitrógeno, las cuales son benéficas para el crecimiento de las plantas, la agricultura y la salud humana y a partir de hoy se llama Martinezella.
Cabe mencionar que un género bacteriano es una categoría taxonómica que agrupa bacterias con características genéticas, morfológicas y metabólicas similares. Se ubica jerárquicamente por encima de la “especie” y por debajo de la “familia”.
La universitaria recordó que fue una iniciativa de un grupo de colegas de Canadá, España, Alemania y Reino Unido, tomando en cuenta que en el laboratorio “hemos hecho contribuciones para proponer especies de bacterias fijadoras de nitrógeno y entender cómo funcionan”.
Además vale la pena destacar que es la segunda ocasión que la científica de la UNAM recibe este honor porque hay otro grupo de bacterias que fue nombrado en su honor: Rhizobium esperanzae.
Las 10 especialidades médicas con más casos de Síndrome de Burnout en 2026
Trayectoria de la científica de la UNAM
La doctora en Investigación Biomédica Básica egresada de la UNAM y también profesora desde hace más de tres décadas en el campus Morelos de la Universidad Nacional, es pionera en el estudio molecular de las simbiosis fijadoras de nitrógeno del frijol y de los endófitos (microorganismos que habitan dentro de hojas, tallos y raíces de las plantas) de ese grano y del maíz.
“Todas las especies de este género son benéficas para la agricultura. En muchos lugares se utilizan como inoculantes y sustituyen a los fertilizantes químicos. Se les considera biofertilizantes. Aunque las estudiamos a nivel básico y nos adentramos en la estructura de su genoma, nuestros estudios tienen aplicaciones muy concretas en el campo”, puntualizó.
Las del género Rhizobium, en las que la universitaria es experta y ha trabajado durante más de tres décadas, viven en el suelo y establecen simbiosis con dichas semillas.
La opción sería ponerles fertilizantes nitrogenados para que crezcan, pero los árboles son selectivos y fieles a sus bacterias, no les gusta asociarse con fertilizante químico y prefieren el nitrógeno de sus bacterias”, afirmó.
También lee: Cáncer de páncreas: una píldora experimental duplica la tasa de supervivencia en pacientes
De acuerdo con Martínez Romero, además de biofertilizantes son promotoras del crecimiento vegetal, pues ayudan produciendo hormonas y raíces fuertes que pueden absorber más nutrientes.
Explicó que las bacterias endófitas llegan a nuestro cuerpo al comer frutas y verduras crudas, colonizan los intestinos y se vuelven parte de nuestra microbiota intestinal.
Algunas tienen la capacidad de crear hormonas vegetales al interior de los intestinos. Hace poco aprendimos que en este órgano humano hay receptores para estas (auxinas). Ello quiere decir que puede absorberlas y aprovecharlas; benefician el sistema inmune, alivian síntomas de colitis y ayudan a las terapias contra el cáncer.
