Ola de violencia en el Congo dificulta estrategia contra el ébola

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Desde que comenzó la décima epidemia del ébola en la República Democrática del Congo, autoridades del país africano y representantes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estaban conscientes de que sería una crisis difícil de contener. Esto debido a la presencia de grupos rebeldes fuertemente armados en Kivu del Norte, la región donde el nuevo brote surgió.

Los temores de las autoridades locales e internacionales se han vuelto a manifestar en el transcurso del fin de semana, cuando un destacamento de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF, por sus siglas en inglés) realizó una incursión en la ciudad de Beni. El saldo del ataque fueron al menos 12 muertos y una docena de secuestros. A través de una publicación en Twitter, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, condenó el ataque y sus resultados.

Acabo de tener una conversación con el ministro de Salud del Congo, Oly Ilunga, sobre la reciente violencia desatada en Beni, el centro del actual brote de ébola. Más de una docena de civiles han sido asesinados. Condenamos este ataque, los civiles no son un objetivo. Cualquiera debería estar trabajando en lograr la paz y erradicar el ébola.

Un día después de la ofensiva, ciudadanos de Beni supervivientes del ataque salieron a las calles para protestar en contra de los asesinatos y los secuestros. Esta movilización ocasionó que las autoridades sanitarias suspendieran temporalmente sus esfuerzos para controlar la expansión del ébola. Durante las manifestaciones, los habitantes destruyeron varios edificios administrativos.

Peter Salama, vicedirector general de la OMS para preparación y respuesta de emergencia, aseguró también en Twitter que este ataque es el décimo de su tipo durante los últimos dos meses en el centro de la décima epidemia de ébola en el Congo. Afirmó que la situación sanitaria y bélica del país representa una doble tragedia para los ciudadanos, a la que no le ve una pronta solución a menos que se pacifique la zona y se pueda atender el brote de forma correcta.

Debido a la cercanía del Norte de Kivu e Ituri (donde también se han registrado casos de ébola) a las fronteras con Sudáfrica, Uganda y Ruanda, las autoridades de la OMS temen que este brote pueda convertirse en una situación de emergencia a escala regional, pero no internacional.