Si bien, la actual emergencia sanitaria por Covid-19 ha mostrado la unión y solidaridad en muchas personas, también ha propiciado algunas acciones vergonzosas que no deben repetirse. En ocasiones anteriores te hemos informado de agresiones verbales y actos de discriminación que han sufrido los trabajadores de la salud por considerar que pueden propagar el virus.

Pero ahora en Oaxaca se registró un peno caso de prepotencia y altanería que podría desencadenar un contagio masivo de esta cepa de coronavirus. Con base en la información difundida, durante el fin de semana arribó un paciente al Hospital Regional del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) “Presidente Juárez”, ubicado en la capital del estado.

Agresión contra trabajadores de la salud

El afectado afirmaba tener los síntomas de Covid-19. Al identificarse dijo ser Daniel López Regalado, Jefe de la Jurisdicción Sanitaria en la región del Istmo, por lo que solicitó ser atendido de inmediato. El personal médico que estaba a cargo le pidió esperar unos minutos; sin embargo, el funcionario cada vez mostró una actitud más violenta y altanera.

El momento crítico fue cuando López Regalado le escupió deliberadamente a los médicos y enfermeras que estaban a su alrededor y abandonó el nosocomio. Además de indignante, la acción ya ha generado varias consecuencias legales.

En primera instancia, el ISSSTE ya interpuso una demanda ante la Fiscalía General de la República (FGR) por la agresión del paciente. Además se tuvo que aislar al personal médico que estuvo en contacto con el agresor y posible portador del virus ante el temor de que hayan sido infectados. Todos serán sometidos a pruebas para determinar su condición.

Por otra parte, el área en la que se suscitó el problema ha quedado cerrada en espera de ser sanitizada para evitar posibles contagios entre los demás pacientes y trabajadores.

Como primera respuesta de las autoridades estatales, se anunció la destitución de Daniel López Regalado de su cargo. Además se brindarán todas las facilidades para que pueda ser investigado el caso hasta sus últimas consecuencias.

Aunque las autoridades del hospital reconocieron que no brindaron atención al instante al paciente por la carga de trabajo existente, de ninguna manera justifica este tipo de acciones violentas e irresponsables. En caso de que el funcionario de verdad esté contagiado, ahora todo el nosocomio corre el peligro de generar un brote masivo que afecte a decenas de personas.

A su vez, el exigir una atención médica inmediata por medio de amenazas a través de un cargo público ocupado es abuso de autoridad y es otro delito que también debe ser combatido.

El hecho surge justamente después de que la Secretaría de Salud (SSa) ha hecho un llamado a toda la ciudadanía para dejar de estigmatizar y agredir al personal médico que atiende los casos de este nuevo virus. Todos ellos inclusive arriesgan su integridad con tal de atender a los pacientes que a diario arriban a las instituciones sanitarias.